‘Stray Kids: The DominATE Experience', el salto cinematográfico de un fenómeno del 'k-Pop'
Madrid, 6 feb (EFE).- ‘Stray Kids: The DominATE Experience’ se estrena este mes de febrero en todo el mundo como un testimonio del ascenso de una de las bandas más influyentes del panorama musical asiático actual.

María Muñoz Ribera
Madrid, 6 feb (EFE).- ‘Stray Kids: The DominATE Experience’ se estrena este mes de febrero en todo el mundo como un testimonio del ascenso de una de las bandas más influyentes del panorama musical asiático actual.
Concebida como una experiencia cinematográfica ligada a la gira mundial de la banda Stray Kids, la cinta documenta un espectáculo en directo que funciona como reflejo de un fenómeno cultural que ha llevado al 'k-pop' (pop surcoerano) a nuevos escenarios y audiencias.
El largometraje, dirigido por Paul Dugdale, recoge momentos de la gira ‘DominATE’, celebrada en grandes recintos de Asia, América y Europa, y los articula en un formato pensado para la gran pantalla.
La banda surcoreana Stray Kids, formada en 2017 a través de un programa de selección televisivo impulsado por la compañía JYP Entertainment, debutó oficialmente en 2018 y desde entonces no ha parado de crecer en popularidad.
Integrada por ocho miembros (Bang Chan, Lee Know, Changbin, Hyunjin, Han, Felix, Seungmin e I.N), llamó la atención por un rasgo diferencial en la industria: una implicación directa en la composición y producción, liderada por el trío creativo conocido como 3RACHA.
La fama internacional llegó de manera progresiva, pero sostenida. A partir de 2020, Stray Kids comenzó a ocupar posiciones destacadas en listas internacionales y a consolidar una base de seguidores que trascendía el mercado asiático.
Un crecimiento se ha visto reforzado por giras cada vez más ambiciosas y por una presencia constante en plataformas digitales, que ha ampliado su impacto cultural.
'Stray Kids: The DominATE Experince' sitúa ese recorrido en el centro de su propuesta. La película no entra en detalles biográficos extensos, pero deja entrever una trayectoria marcada por la constancia y la construcción de una identidad propia.
El resultado es un retrato de cómo una banda surgida en un entorno altamente competitivo ha logrado diferenciarse y alcanzar una proyección global, que sus miembros recuerdan varias veces a lo largo del documental con una frase en común: "nos impacta como la gente aprende nuestras letras sin importar el idioma".
La cinta alterna planos abiertos que capturan la magnitud de los estadios con encuadres más próximos que enfatizan la energía y la precisión de las interpretaciones y coreografías, con una realización que busca trasladar al espectador la intensidad del directo.
Uno de los ejes del filme es la relación entre Stray Kids y su público. Las imágenes de seguidores procedentes de distintos países subrayan el carácter internacional del fenómeno. Sin necesidad de explicaciones explícitas, la película ilustra la dimensión comunitaria que rodea a la banda.
Más allá de los seguidores habituales del grupo, la cinta funciona como puerta de entrada para quienes se acercan por primera vez a su universo, y al de 'k-Pop' en general.
El relato visual permite comprender, sin recurrir a discursos promocionales, por qué Stray Kids se ha convertido en uno de los nombres clave de la música popular surcoreana actual.
La película confirma que el éxito de la banda es el resultado de un proceso sostenido que ha llevado al grupo a ocupar un lugar central en el mapa global del pop coreano, con una propuesta que combina espectáculo, identidad y alcance cultural. EFE
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