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Daca, 11 feb (EFE).- Bangladés apura este miércoles las horas previas a unas elecciones generales diseñadas para enterrar la sombra del fraude sistemático, bajo el escrutinio de una misión internacional sin precedentes que duplica a la de los últimos comicios y que busca el retorno del país a la senda democrática.

Casi 400 observadores y 200 periodistas extranjeros se han desplegado ya sobre el terreno para fiscalizar la jornada mañana, convirtiendo esta cita en la más vigilada de la historia reciente del país.

"Estamos abrumados por la respuesta de países y organizaciones. Esto refleja la confianza de la comunidad global en el Gobierno Interino", declaró la secretaria principal, Lamiya Morshed, sobre un operativo clave para legitimar la transición post-autocrática.

Además de elegir un nuevo Parlamento, los bangladesíes votarán en referéndum la "Carta Nacional de Julio", un paquete de reformas constitucionales, nacido de la revuelta estudiantil de 2024, que busca desmantelar las estructuras autocráticas que dominaron el país durante décadas y evitar que un futuro primer ministro pueda acumular poder absoluto.

La presencia internacional supone una diferencia abismal con las generales de enero de 2024, marcados por el boicot opositor y la reelección casi automática de la ex primera ministra Sheikh Hasina, y que apenas registraron 158 observadores y fueron descalificados por gran parte de Occidente.

Para este proceso, misiones de peso como la Unión Europea (UE), que despliega su primer operativo completo desde 2008, el Instituto Republicano Internacional (IRI) y la Commonwealth peinarán los centros de votación.

Su objetivo es garantizar la transparencia en una nación que aún intenta sanar las heridas de la represión de agosto de 2024, que dejó 1.400 muertos y forzó el exilio de Hasina.

Aunque la revolución fue liderada por la "Generación Z", el escenario político para el jueves sigue dominado por la vieja guardia, el Partido Nacionalista (BNP) y las formaciones islamistas parten como favoritos ante la ausencia de la Liga Awami, proscrita tras la caída del régimen.

Desde el Ejecutivo interino se insiste en que la presencia récord de ojos extranjeros es la mejor garantía para este delicado traspaso de poder. "Muchos de los observadores tienen una vasta experiencia mundial; esto nos da una gran tranquilidad", subrayó Morshed.

Más de 2.000 candidatos de medio centenar de partidos compiten por los escaños en un clima de frágil calma, vigilados por un millón de efectivos de seguridad y la mirada atenta de la comunidad internacional. EFE

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