Por qué Boca Juniors juega este viernes y no el fin de semana por el Torneo Apertura
El partido, inicialmente pensado para el fin de semana, se movió para garantizar la preparación del Xeneize antes de un importante compromiso, entre otros motivos.

Boca Juniors protagoniza una fecha inusual en el calendario del fútbol argentino: este viernes 20 de febrero de 2026, el Xeneize recibe a Racing en La Bombonera a las 20:00, un horario nocturno que anticipa un clima vibrante en un día poco habitual para un clásico. La programación llamó la atención de los hinchas, pero detrás del cambio existe una combinación de razones deportivas, reglamentarias y logísticas que obligaron a la Liga Profesional a reorganizar la fecha.
1. La Copa Argentina, la razón principal del adelanto
El motivo central que explica por qué Boca juega viernes y no el fin de semana está directamente relacionado con su debut en la Copa Argentina 2026, programado para el martes 24 de febrero en la provincia de Salta. Según el reglamento, los equipos deben cumplir un mínimo de días de descanso entre partidos oficiales. Si el clásico frente a Racing se hubiera disputado el sábado o domingo, Boca no habría tenido el margen necesario para recuperarse y viajar adecuadamente. Por eso, la organización decidió adelantar el choque al viernes como única alternativa para garantizar el descanso reglamentario.
La Copa Argentina es un torneo de eliminación directa donde no hay margen para errores, por lo que la preparación física y mental se vuelve fundamental. AFA priorizó preservar la competitividad del club, evitando desgastes innecesarios en una semana que ya era ajustada para Boca.
2. La agenda de Racing también influyó
Racing, por su parte, también tenía un calendario comprometido. La Academia debe jugar nuevamente por la Liga Profesional el jueves 26 de febrero, lo que impedía reprogramar el clásico más adelante durante el fin de semana. Adelantar el partido al viernes beneficia a ambos equipos al permitirles gestionar las cargas físicas y evitar una acumulación excesiva de partidos.
Ambos clubes llegaban con necesidades competitivas diferentes, pero coincidían en algo: la semana era demasiado corta para sostener un cronograma tradicional sin poner en riesgo el rendimiento de los jugadores.

3. El paro general obligó a reordenar la fecha
A este escenario futbolístico se sumó un factor externo que terminó de definir la reprogramación: el paro general ocurrido el jueves previo. Esta medida afectó la disponibilidad del personal operativo y de seguridad indispensable para los partidos del fin de semana. Para evitar la saturación de recursos entre sábado y domingo, la Liga Profesional redistribuyó los encuentros más importantes, colocando Boca–Racing el viernes como la opción más eficiente para garantizar un operativo seguro y ordenado.
Este efecto dominó terminó impactando en toda la programación, y el clásico quedó como el encuentro elegido para abrir la jornada.
4. Un viernes que se vive como un domingo
Aunque jugar en un día laborable puede resultar incómodo para algunos hinchas, la expectativa es que La Bombonera muestre el marco imponente de siempre. Boca y Racing llegan con motivaciones fuertes: el Xeneize necesita mejorar su rendimiento, mientras que la Academia busca estirar su buen momento deportivo. Abrir la fecha un viernes les permite además meter presión al resto de los equipos que jugarán entre sábado y lunes.
La cita de las 20:00 en el Estadio Alberto J. Armando promete una noche de clásico con todos los condimentos, más allá del inusual día programado.













