
Hay historias que marcan a fuego la memoria colectiva de un país. La madrugada del 17 de febrero de 1994, un incendio intencional provocado por Fructuoso Álvarez González arrasó con la vivienda de la familia Bagnato en el barrio porteño de Flores. Allí murieron José Bagnato, Alicia Plaza, sus hijos Fernando y Alejandro, y un amigo que se encontraba de visita. Matías, que entonces tenía 16 años, se convirtió en el único sobreviviente. Lo que siguió fue un calvario judicial de tres décadas plagado de amenazas, exposiciones públicas, la lucha incansable por los derechos de las víctimas y la sombra constante de un criminal libre.
Hoy, a pocos días del estreno de “La Masacre de Flores” -la nueva serie documental de tres episodios que estará disponible completa en HBO Max a partir del 22 de octubre-, Matías Bagnato, acompañado por el director Juan José Campanella, abre el corazón en una charla íntima sobre el proceso de revivir el pasado, la salud mental, el amor incondicional de la gente y la necesidad de darle un cierre a una herida abierta.
Un impacto necesario y un duelo tardío
Revivir 32 años de dolor frente a las cámaras no fue una decisión sencilla. Sin embargo, para Matías representó un paso ineludible hacia la paz interior. “Es verdad que es muy fuerte, pero también era necesario para mí por varios aspectos: el principal es personal y fue para poder darle un cierre”, confiesa en una entrevista exclusiva y reconoce que la miniserie lo conmovió profundamente: “La vi hace poquito y fue un impacto muy grande, no te voy a mentir, estuve llorando todo el día”.

Lejos de buscar recrear únicamente el horror del crimen, la producción puso el foco en el después, en la reconstrucción y en el homenaje a los afectos que mantuvieron a Bagnato de pie, especialmente a su abuela Norma. “Tiene algo muy rico la serie: verlos a ellos vivos y ver lo que éramos nosotros como familia”, detalla Matías con la emoción a flor de piel.
Ese ejercicio de memoria le permitió enfrentarse a un proceso emocional postergado. “Para redondear, es muy fuerte, pero sin duda es muy necesario también. Increíblemente siento ahora, y lo estoy viviendo en carne propia, que estoy haciendo un duelo sano recién en este momomento, después de 30 años. Durante todo ese tiempo me tuve que mantener en un personaje fuerte, y hoy estoy sanando muchas cosas que pensé que tenía resueltas y me doy cuenta de que no era así”, reflexiona.
La mirada de Campanella y el rol de la exposición pública
Detrás de cámaras, la realización corrió por cuenta de 100 Bares, con Juan José Campanella acompañando a Matías en los distintos momentos de su historia. Para el director ganador del Oscar, abordar este formato documental significó un desafío atravesado por lazos de afecto construidos a lo largo de los años.

Consultado sobre cómo analizó la intensa exposición pública que Matías debió sostener durante más de tres décadas -incluidos su paso mediático por “Gran Hermano” en 2002 hasta sus batallas en los tribunales-, Campanella destaca el sentido profundo que tuvo esa visibilidad: “Creo que le ha servido mucho. Una persona que de repente se queda sin los lazos afectivos más fuertes, busca una red de contención. La imposición pública muchas veces nos valida... si nosotros tenemos una influencia en la sociedad positiva, eso ayuda mucho a fortalecerse a uno mismo, a decir ‘sirvo para algo’”.

Para el director, el activismo y la lucha de Bagnato por las leyes de protección a víctimas de delitos excedieron el plano personal: “No es una vedette que lo único que le interesa son los likes y seguidores. No, es lograr algún cambio positivo”.
Una apreciación que Matías valida por completo, recordando que la visibilidad mediática fue, en muchos momentos, su única coraza: “Esa demostración de cariño de la gente durante este tiempo para mí es oro en polvo. A mí me ayudó, y esa exposición me salvó en muchos aspectos: en mantenernos vivos, en cuidarnos a la abuela y a mí. Y después, sé que los jueces se ponían a laburar cada vez que yo estaba expuesto”.
Una historia para transformar el dolor en esperanza
Con el fallecimiento de Álvarez González en prisión en abril de 2023, la causa judicial formalmente se cerró, abriendo paso a una nueva etapa donde la sociedad argentina puede dimensionar el largo camino recorrido por el único sobreviviente. Tanto Matías como Juan José coinciden en que el mayor valor de este trabajo documental es dejar un legado de resiliencia. “Estoy convencido de que esta historia es para contarla, que quede plasmada es una de las cosas que saco positivas de todo lo feo que me pasó: muchas veces ayuda a otras personas a seguir adelante”, expresa el protagonista con convicción.
Ver cómo logró salir adelante tras una tragedia “monstruosa, terrible e inimaginable” busca ser, ante todo, un motor para quienes atraviesan adversidades: “Cómo logramos con la abuela salir de algo así, y que yo hoy pueda tener una vida lo más normal posible, es lo más rico de esta historia que va a poder ayudar a muchas personas a levantarse de la cama y continuar más allá de lo que la vida te ponga adelante”.
Y Campanella, artífice de una mirada cariñosa del espectador hacia todos sus personajes de ficción, en el caso de Matías, afirma que recupera esa mirada en estaminiserie: ”Pero no es responsabilidad mía sino de él, de sus amigos, de su ambiente, de la gente con la que se supo rodear. En la ficción puedo manejar las cosas un poco más. Acá, si no está delante de la cámara, no hay nada que yo pueda hacer; no hay manipulación, no hay montaje que pueda mentir. Creo que el documental tiene eso, pero es mérito de Matías”.
“La Masacre de Flores”, un relato descarnado pero profundamente humano sobre el amor, la pérdida y la justicia, estará disponible completa desde este 22 de octubre en HBO Max.





















