La Ciudad de Buenos Aires endurece el régimen de faltas en secundaria: así impacta el nuevo límite de 20 ausencias
En un intento por frenar un ausentismo que supera el 19% y donde nueve de cada diez inasistencias no se justifican. La medida, que alcanza a 200.000 estudiantes, elimina excepciones y exige recuperar contenidos si se pierde la regularidad.

La Ciudad de Buenos Aires anunció una modificación clave en el régimen de asistencia de las escuelas secundarias, tanto públicas como privadas: a partir del próximo ciclo lectivo, los estudiantes podrán acumular un máximo de 20 inasistencias anuales, lo que implica una reducción respecto del límite anterior, establecido en 25 faltas. Además, solo se permitirán cinco ausencias por bimestre, eliminando la posibilidad de aplicar excepciones discrecionales al finalizar el año escolar.
El objetivo de la medida es revertir el elevado ausentismo escolar, una problemática que preocupa a las autoridades porteñas. Según datos oficiales, nueve de cada diez faltas no se justifican, y la tasa de ausentismo en el nivel secundario alcanza el 19,6%, una cifra que impacta directamente en el desempeño académico de los adolescentes.



Esta actualización del Reglamento Escolar y del Régimen Académico del Nivel Secundario forma parte del Plan Buenos Aires Aprende, una iniciativa que busca fortalecer los hábitos de estudio, garantizar la presencia en las aulas y prevenir situaciones de abandono escolar. El cambio afectará a 200.000 estudiantes, quienes retomarán las clases el 5 de marzo.
Una asistencia más controlada y evaluaciones periódicas
Hasta ahora, la regularidad de los estudiantes se analizaba al cierre de cada bimestre y podían existir excepciones según el criterio docente. Con el nuevo esquema, la evaluación será más frecuente y estricta. En caso de que un alumno pierda la regularidad por superar el límite de faltas, deberá recuperar los contenidos durante el receso invernal o en el período diciembre-febrero.
El Gobierno porteño sostiene que esta reforma es necesaria para revertir años en los que se “relativizaron las reglas” y en los que, según la administración, se naturalizó que los estudiantes faltaran casi dos meses al año sin consecuencias. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, remarcó que “estar en la escuela no es opcional y faltar tiene consecuencias”, subrayando que cada día fuera del aula representa una pérdida de oportunidades de aprendizaje.

Políticas de prevención y acompañamiento
La actualización normativa se articula con otras políticas de seguimiento temprano. Desde la segunda falta injustificada, se activarán mecanismos de comunicación directa con las familias y se aplicarán estrategias de acompañamiento personalizado para evitar que los estudiantes continúen acumulando inasistencias.
El Gobierno también reforzará el Sistema de Alerta Temprana para el Abandono Escolar, que identifica comportamientos de riesgo y facilita intervenciones oportunas. A través de BOTI, el asistente virtual de la Ciudad, las familias recibirán notificaciones personalizadas sobre las faltas de sus hijos y podrán acceder a apoyos educativos concretos.
Un cambio que busca impacto real
Las autoridades educativas porteñas sostienen que mejorar la asistencia es un paso fundamental para elevar el rendimiento académico. Estudios del propio Ministerio de Educación local indican que la presencia sostenida en el aula es decisiva para consolidar conocimientos y evitar rezagos educativos.
Con esta decisión, la Ciudad apunta a frenar el ausentismo reiterado, considerado la “antesala del abandono escolar”, y a promover un marco más claro y homogéneo para todos los estudiantes del sistema secundario. La expectativa oficial es que estas medidas contribuyan a reordenar hábitos, fortalecer la responsabilidad escolar y crear mejores condiciones para el aprendizaje.


















