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En 1820, Manuel Belgrano entregó su último objeto de valor para agradecerle a un médico: 187 años después, desapareció

El creador de la bandera murió casi sin dinero y dejó como agradecimiento una pieza que hoy continúa perdida.

Manuel Belgrano
Manuel Belgrano murió el 20 de junio de 1820 Foto: Archivo General de la Nación
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La historia argentina recuerda a Manuel Belgrano por la creación de la bandera, sus campañas militares y su participación en la Revolución de Mayo. Sin embargo, detrás de esos acontecimientos existe un episodio menos conocido, atravesado por la pobreza, la gratitud y un misterio que permanece sin resolver.

En 1820, gravemente enfermo y prácticamente sin recursos, Belgrano entregó el último objeto valioso que conservaba: un reloj de bolsillo de oro y esmalte. El destinatario fue el médico escocés Joseph James Thomas Redhead, quien lo había atendido durante sus últimos años sin exigirle una retribución.

La pieza atravesó distintas generaciones y finalmente ingresó al patrimonio del Museo Histórico Nacional. Sin embargo, el 30 de junio de 2007, exactamente 187 años después de aquel gesto, el reloj fue robado de una vitrina. Desde entonces, nadie pudo determinar dónde se encuentra.

El reloj de oro que Belgrano recibió durante una misión diplomática

El objeto llevaba una cadena de cuatro eslabones con pasador y tenía grabado el apellido “Belgrano”. Según la tradición histórica, había sido obsequiado por Jorge III, rey de Gran Bretaña, durante una misión diplomática que el prócer realizó en Europa.

Manuel Belgrano
Belgrano recibió atención médica durante sus últimos días Foto: Museo Histórico Nacional

Belgrano viajó a Londres en 1814, acompañado por Bernardino Rivadavia. El objetivo era conseguir respaldo político para las Provincias Unidas en un escenario internacional marcado por la caída de Napoleón y la restauración de las monarquías europeas.

Además de su valor económico, el reloj tenía una característica singular: sus agujas estaban detenidas a las 9:02. Con el paso del tiempo, esa imagen quedó vinculada con los últimos días del creador de la bandera.

El último agradecimiento antes de morir

A comienzos de 1820, la salud de Belgrano estaba profundamente deteriorada. Padecía hidropesía y otras complicaciones que afectaban su corazón y sus riñones. Después de años de campañas, viajes y privaciones, regresó a Buenos Aires y se instaló en la vivienda de su familia.

Allí continuó recibiendo la atención de Redhead, quien lo había acompañado durante sus enfermedades. Belgrano no tenía dinero suficiente para pagarle, pero tampoco quería dejar de reconocer su dedicación.

Manuel Belgrano
El prócer entregó su reloj como último agradecimiento Foto: Archivo General de la Nación

Según los relatos históricos, poco antes de morir le pidió a su hermana Juana Belgrano que tomara el reloj ubicado junto a su cama y se lo entregara al médico.

El episodio expuso una de las grandes contradicciones de su vida: uno de los protagonistas de la independencia argentina no podía pagar la atención médica que recibía. El reloj era prácticamente el único objeto valioso que todavía conservaba.

Una muerte ocurrida en medio del caos político

Manuel Belgrano murió el 20 de junio de 1820, a los 50 años. Su fallecimiento coincidió con una de las jornadas más caóticas de Buenos Aires, posteriormente conocida como el “Día de los Tres Gobernadores”.

La crisis institucional ocupó casi toda la atención pública. Por ese motivo, su muerte tuvo una repercusión mucho menor de la que alcanzaría décadas más tarde.

Tumba de Belgrano Foto: Wikipedia

La pobreza también condicionó su despedida. Belgrano fue enterrado en el atrio del Convento de Santo Domingo y, ante la falta de recursos, su lápida habría sido realizada con mármol extraído de un mueble familiar.

Con los años, sus objetos personales comenzaron a ser preservados como testimonios de una vida dedicada a la actividad pública. Entre ellos se encontraba el reloj entregado a Redhead.

El inesperado robo en el Museo Histórico Nacional

La pieza estaba exhibida en una vitrina del Museo Histórico Nacional, en el barrio porteño de San Telmo, cuando fue sustraída el 30 de junio de 2007.

La desaparición ocurrió durante el horario de visita. Tras comprobarse que la vitrina había sido violentada, las autoridades activaron alertas para evitar que el objeto fuera vendido o sacado del país.

No se trataba solamente de una antigüedad fabricada en oro. El reloj conservaba información sobre la intimidad, la pobreza y los últimos días de Belgrano. Su valor histórico resultaba imposible de calcular.

La investigación relacionó el episodio con una familia acusada de sustraer piezas de diferentes museos. Sin embargo, pese a las condenas dictadas años después, el reloj nunca apareció.

Entre las hipótesis se consideró que pudo ser vendido a un coleccionista privado, trasladado clandestinamente al exterior o destruido para aprovechar el oro. Esta última posibilidad provocó especial preocupación entre los especialistas.

El misterio que continúa abierto

El reloj reunía distintos momentos de la vida de Belgrano: su misión diplomática en Europa, el deterioro de su fortuna y el agradecimiento hacia el médico que lo acompañó hasta el final.

Más de dos siglos después de la muerte del prócer y 19 años después del robo, su paradero continúa siendo un misterio. Si permanece intacto dentro de una colección clandestina, todavía existe la posibilidad de recuperarlo. Si fue fundido, una pieza irreemplazable del patrimonio argentino podría haberse perdido para siempre.

La historia revela una faceta poco conocida del creador de la bandera: el hombre que ayudó a construir un país murió sin dinero, pero conservó hasta el final la voluntad de agradecer.

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