
Los perros pug, también conocidos como carlinos, se convirtieron en una de las razas más reconocibles del mundo gracias a su pequeño tamaño, sus ojos grandes y su característico hocico achatado. Sin embargo, detrás de su apariencia se esconde una particularidad anatómica que puede comprometer seriamente su salud.
Uno de los comportamientos más habituales de estos animales es roncar mientras duermen o producir sonidos al respirar. Aunque muchos dueños lo consideran algo normal, los veterinarios advierten que los ronquidos frecuentes o intensos pueden ser una señal de dificultades respiratorias.

Una investigación del Royal Veterinary College (RVC), del Reino Unido, reveló que los pugs tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar ciertos trastornos en comparación con perros de otras razas. Entre ellos se encuentra una enfermedad relacionada directamente con la forma de su cabeza y sus vías respiratorias.
Por qué los perros pug roncan tanto y qué relación tiene con su hocico achatado
El pug pertenece al grupo de las razas braquicéfalas, caracterizadas por tener un cráneo corto y un hocico achatado. Esta estructura puede dificultar el paso del aire por las vías respiratorias.
Algunos ejemplares presentan orificios nasales estrechos, un paladar blando demasiado largo o alteraciones en otras estructuras de la garganta. Estas características pueden provocar una obstrucción parcial del flujo de aire.

Como consecuencia, los perros pueden roncar, respirar ruidosamente, jadear de manera excesiva o tener dificultades para realizar actividad física.
Esta condición se conoce como síndrome obstructivo de las vías respiratorias braquicefálicas (BOAS, por sus siglas en inglés). Aunque no todos los pugs presentan el mismo grado de afectación, los especialistas destacan que los sonidos respiratorios persistentes no deberían considerarse automáticamente normales por el simple hecho de pertenecer a esta raza.
Un estudio científico reveló que los pugs tienen casi 54 veces más riesgo de sufrir problemas respiratorios
La investigación del Royal Veterinary College analizó los registros veterinarios de 4.308 perros pug y 21.835 perros de otras razas atendidos en el Reino Unido durante 2016.
Los resultados mostraron que los pugs tenían aproximadamente 1,9 veces más probabilidades de presentar al menos un trastorno de salud durante el período estudiado. Sin embargo, uno de los hallazgos más llamativos estuvo relacionado con las dificultades respiratorias.

Según los investigadores, los pugs presentaron alrededor de 54 veces más probabilidades de recibir un diagnóstico de síndrome obstructivo de las vías respiratorias braquicefálicas que los perros de otras razas incluidos en el estudio.
Esta cifra no significa que todos los pugs desarrollarán la enfermedad, sino que el riesgo relativo observado fue considerablemente superior. Los especialistas relacionan estos resultados con la conformación física de la raza, especialmente con las características de su hocico y sus vías respiratorias.
Cuándo preocuparse por los ronquidos de un pug: las señales de alerta
Los veterinarios recomiendan prestar atención a la frecuencia de los ronquidos y, especialmente, a la presencia de otros síntomas.
Entre las principales señales de alerta se encuentran:
- Ronquidos muy fuertes o persistentes, incluso cuando el perro está descansando.
- Respiración ruidosa mientras está despierto, especialmente si parece esforzarse para tomar aire.
- Cansancio excesivo durante los paseos o dificultad para realizar actividades físicas moderadas.
- Jadeo intenso y problemas para tolerar el calor, incluso en situaciones de poco esfuerzo.
- Interrupciones de la respiración durante el sueño, despertares bruscos o dificultad para descansar.

Si aparecen estos síntomas, es importante consultar con un veterinario para evaluar las vías respiratorias del animal. La dificultad respiratoria intensa, el desmayo o una coloración azulada de la lengua o las encías requieren atención veterinaria de urgencia.
Cómo cuidar a un pug y reducir los riesgos de problemas respiratorios
Aunque la anatomía del pug no puede modificarse mediante cuidados domésticos, existen medidas que ayudan a disminuir los factores que agravan sus dificultades respiratorias.
Los especialistas recomiendan mantener un peso saludable, ya que el sobrepeso puede aumentar el esfuerzo necesario para respirar.
También resulta fundamental evitar los paseos durante las horas de calor intenso, proporcionar ambientes frescos y adaptar el ejercicio a la capacidad de cada animal.

Utilizar un arnés en lugar de un collar puede ayudar a evitar una presión adicional sobre el cuello durante los paseos.
En los casos en los que se diagnostica una obstrucción importante, el veterinario puede evaluar tratamientos específicos, incluida la cirugía.
En definitiva, los ronquidos de un pug no deberían interpretarse simplemente como una característica simpática de la raza. Reconocer las señales de dificultad respiratoria y buscar atención veterinaria a tiempo puede mejorar significativamente su bienestar y calidad de vida.






















