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Melbourne (Australia), 24 ene (EFE).- El estadounidense Eliot Spizzirri, número 85 del mundo, calificó como "curioso" el momento en el que se activó la regla del calor y se cerró el techo durante su derrota ante el italiano Jannik Sinner, en la tercera ronda del Abierto de Australia, justo cuando él acababa de ponerse por delante en el marcador.

"Sonreí un poco cuando entró en vigor la regla del calor porque fue un 'timing' gracioso, justo cuando me puse arriba. En el 2-1 del tercer set, cuando rompí su saque, se alcanzó el umbral y sabíamos que al terminar ese juego se iba a cerrar el techo. Fue simplemente una coincidencia curiosa, pero son las reglas y hay que aceptarlas", dijo en una rueda de prensa.

Spizzirri, que disputó hoy por primera vez un Grand Slam tras acceder directamente al cuadro principal, valoró de forma positiva su actuación en Melbourne pese a la eliminación.

"Ha sido un gran torneo para mí. Estoy especialmente contento porque mi cuerpo aguantó tres partidos muy exigentes al mejor de cinco sets. Eso es algo de lo que me siento orgulloso", afirmó.

Sobre el partido ante Sinner, vigente campeón del torneo y número dos del mundo, reconoció que los nervios y el escenario influyeron. "Era la primera vez que jugaba en una pista tan grande contra un rival de ese nivel. Creo que ejecuté bien el plan de juego durante buena parte del partido, pero hubo momentos que podría haber gestionado mejor", admitió.

El estadounidense también se refirió a las dificultades psicológicas de enfrentarse a un rival que atraviesa problemas físicos pero sigue compitiendo al máximo nivel.

"Es complicado cuando ves que el otro puede estar con calambres o tocado físicamente. Cambia el ritmo del partido, baja la velocidad de bola, toma más tiempo, y eso te obliga a ajustar tu agresividad. Mantener la concentración en tu lado de la pista es un reto", explicó.

En ese sentido, enlazó con el contexto aportado por Sinner, quien reconoció tras el encuentro que el cierre del techo fue clave para superar sus calambres y recuperar sensaciones. El italiano admitió que la pausa y el cambio de condiciones le permitieron estirar, relajarse y ajustar su juego, algo que, según Spizzirri, forma parte de la experiencia de los grandes campeones.

"Él ha pasado por este tipo de situaciones antes. Incluso con pausas largas o momentos complicados, sabe reagruparse y volver más fuerte. No diría que 'lo salvaron', porque es demasiado buen jugador para reducirlo a eso, pero sí manejó muy bien la situación", señaló.

Spizzirri subrayó que el calor no le supuso un problema relevante, gracias a su preparación física. "He entrenado en condiciones mucho más duras, en Florida, Austin o Nueva York en verano. Me sentía fresco y creo que podría haber jugado varias horas más", aseguró.

Asimismo, explicó que la propensión a los calambres puede depender de factores genéticos y de la gestión de electrólitos. "Hay jugadores que sudan más y son más propensos. Incluso alguien como Sinner, que hace todo para estar preparado, puede sufrirlo. Nadie está a salvo en estas condiciones", comentó.

Sinner se impuso contra Spizzirri por 4-6, 6-3, 6-4 y 6-4 y avanzó a los octavos de final del torneo, donde se enfrentará a su compatriota Luciano Darderi, 25 del mundo. EFE

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