Las empresas europeas buscan ampliar cadenas de suministro ante su dependencia de China
Así lo indica en un informe presentado hoy la Cámara de Comercio de la Unión Europea (UE) en China, que apunta a la "considerable influencia" de Pekín sobre las cadenas industriales globales, que ahora "dependen en gran medida" de las exportaciones des...

Shanghái (China), 27 ene (EFE).- Las empresas extranjeras se debaten entre la fortaleza de las cadenas de suministro de China, actualmente "la única superpotencia manufacturera del mundo", y la necesidad de "garantizar flexibilidad y resistencia" ante un entorno global marcado cada vez más por las tensiones geopolíticas.
Así lo indica en un informe presentado hoy la Cámara de Comercio de la Unión Europea (UE) en China, que apunta a la "considerable influencia" de Pekín sobre las cadenas industriales globales, que ahora "dependen en gran medida" de las exportaciones desde el país asiático.
"La disposición de China a utilizar su dominio (...) para presionar a sus socios comerciales, por ejemplo mediante restricciones a la exportación, está generando un rechazo cada vez mayor en otros países", apunta el dossier.
El principal ejemplo que la Cámara cita son las restricciones que Pekín impuso a la venta de tierras raras -clave para chips, automoción o defensa-: "Bruselas ahora se plantea seriamente cómo reducir su dependencia de China en materiales cruciales".
Y, si bien la fortaleza de los clústeres industriales del gigante asiático hacen dependientes a muchas compañías internacionales "para seguir siendo competitivas", cuestiones geopolíticas como la guerra comercial con EE. UU. les han hecho abrir los ojos sobre "los peligros de depender de un solo país", especialmente en el caso de China.
En cualquier caso, el presidente de la Cámara en Shanghái, Carlo D'Andrea, reconoció que, "a corto plazo, la alternativa a China es China, aunque (…) otros países se le están acercando", como Vietnam en textil o Indonesia en manufactura, amén de la inversión de Malasia en semiconductores.
Así, las compañías están "priorizando más la resistencia y la flexibilidad por encima de los costes y la eficiencia", explica el organismo.
Ofensiva política y autosuficiencia
Ese no es el único punto de fricción entre Pekín y Bruselas: ante la citada guerra arancelaria y la debilidad de la demanda nacional, China ha elevado a un alto ritmo sus exportaciones a la UE pero no ha solucionado los problemas de las firmas europeas a la hora de hacer negocios en el país asiático.
Según la Cámara, Pekín "sabía que podía contar con la UE como socio comercial estable, aunque descontento", pero las mencionadas cuestiones podrían provocar ahora que Bruselas "adopte una estrategia más ofensiva para su política hacia China".
"Durante muchos años, pensamos que China cambiaría, pero ahora nos damos cuenta de que no cambiarán. Tienen un negocio demasiado bueno. (…) Europa ha empezado a ver que, si no cambian su estrategia hacia China, China no cambiará", explicó D’Andrea.
De esta forma, la capacidad de control de Pekín sobre las cadenas de suministro "podría disminuir con el tiempo a medida que las iniciativas de autosuficiencia de otros países maduren".
"Poco a poco, China se está convirtiendo en una simple pieza de un puzle global, quizá con demasiados riesgos inherentes como para mantener su dominio de forma indefinida", advierte el informe, que apunta que si Pekín mantiene su rumbo en política comercial, "el actual clima de incertidumbre global ha venido para quedarse a largo plazo".
En cualquier caso, las empresas europeas que hoy operan en China "seguirán allí tanto tiempo como puedan" para aprovechar el entorno de innovación y una "capacidad manufacturera sin parangón".
"Pero tanto su voluntad como su capacidad de situar a China en el centro de sus cadenas globales de suministro podrían verse mermadas, dependiendo de si China decide seguir utilizando su actual dominio como herramienta de presión, y de cómo lo haga", sentencia el documento. EFE
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