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Sídney (Australia), 17 feb (EFE).- El primer ministro australiano, Anthony Albanese, dijo este martes que su Gobierno no ofrecerá asistencia ni repatriará a ciudadanos de su país que viajaron a Siria para afiliarse al Estado Islámico (EI) desde Siria, tras informaciones que apuntaron a posibles repatriaciones de familias del país austral.

El mandatario hizo estas declaraciones a un programa de radio de la cadena pública ABC, después de que en la víspera la agencia kurda Hawar informara de que 34 australianos pertenecientes a 11 familias habrían abandonado el campamento de Roj (noreste de Siria) con vistas a una eventual repatriación. Más tarde, la misma fuente dio a conocer que las familias habían sido devueltas al campamento.

El recinto alberga a familiares de presuntos combatientes del EI detenidos tras la caída territorial del autodenominado "califato" en 2019.

En dos entrevistas concedidas a medios locales hoy, Albanese insistió en que Australia no brindará asistencia a quienes viajaron a Oriente Medio para apoyar al EI.

El jefe de Gobierno remarcó que quienes hayan cometido delitos deberán afrontar "todo el peso de la ley" si regresan a territorio australiano, si bien reconoció que la situación resulta "lamentable" en el caso de los menores afectados.

Según la cadena pública ABC, decenas de mujeres y niños australianos permanecen retenidos en cárceles y campamentos como Roj y Al-Hol (noreste) desde la derrota territorial del EI.

El Ejecutivo ya dijo la víspera en un comunicado que "el Gobierno australiano no está repatriando ni repatriará a personas desde Siria".

El pasado octubre, un grupo de seis mujeres y menores logró regresar a Australia tras salir de Siria hacia el Líbano sin asistencia gubernamental.

El debate sobre los combatientes extranjeros ha cobrado nuevamente relevancia en Australia tras el atentado del 14 de diciembre de 2025 en la playa de Bondi, en Sídney, donde murieron 15 personas que celebraban la festividad judía Janucá, así como uno de los presuntos atacantes.

El EI celebró días después haber "inspirado" el ataque, como dijo Camberra, aunque no reivindicó su autoría directa.

El Comité contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad de la ONU estimó en 2014 que más de 30.000 combatientes extranjeros viajaron a zonas de conflicto en Oriente Medio para unirse a organizaciones como Al Qaeda y el EI. EFE

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