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Bangkok, 18 feb (EFE).- La vicepresidenta de Filipinas, Sara Duterte, anunció este miércoles que se presentará como candidata a las elecciones presidenciales previstas para 2028, mientras afronta varias solicitudes de destitución en el Parlamento y una profunda enemistad con el actual mandatario, Ferdinand Marcos Jr.

"He tardado 47 años en comprender que mi vida nunca estuvo destinada a ser sólo mía (...) Ofrezco mi vida, mi fuerza y ​​mi futuro al servicio de nuestra nación", declaró Duterte en un discurso publicado en redes sociales al anunciar su candidatura.

La política, hija del expresidente Rodrigo Duterte (2016-2022), hizo la declaración antes de que la Corte Penal Internacional celebre la próxima semana audiencias previas al juicio contra su padre, detenido desde marzo de 2025 por presuntos crímenes contra la humanidad en relación con la sangrienta guerra contra las drogas que él impulsó desde el poder.

El anuncio también coincide con tres peticiones para destituir a la vicepresidenta, presentadas en las últimas semanas por diferentes agrupaciones, a raíz de su presunta implicación en diferentes tramas de corrupción.

En la última de ellas, impulsada por un equipo de juristas y sacerdotes, se acusa a Duterte de traición a la confianza pública, corrupción y sobornos, por el supuesto uso indebido de 612 millones de pesos (unos 10 millones de dólares) en fondos confidenciales, así como por haber amenazado con asesinar al presidente Marcos.

La vicepresidenta, quien niega todas las acusaciones, ya superó en 2025 un proceso similar.

Duterte, quien previamente fue alcaldesa de la sureña ciudad de Davao -el feudo del clan político familiar-, fue elegida como vicepresidenta durante las elecciones de mayo de 2022, a las que concurrió formando un tándem con Marcos, si bien en Filipinas se vota a ambos cargos por separado para un mandato único de 6 años.

La alianza de estas dinastías políticas comenzó a desintegrarse ya en el poder y llegó a su punto álgido en noviembre de 2024, cuando la vicepresidenta afirmó haber ordenado matar al presidente si ella misma era asesinada.

La situación se agravó aún más cuando Marcos permitió el arresto del expresidente Rodrigo Duterte y su envío a La Haya para que sea juzgado.

Rodrigo Duterte está acusado de asesinato y tentativa de asesinato así como de crímenes de lesa humanidad, presuntamente cometidos entre noviembre de 2011 y marzo de 2019, tanto durante su etapa como alcalde de Davao como en su gestión presidencial. EFE

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