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Ailén Desirée Montes

São Paulo, 20 feb (EFE).- Bad Bunny sazonó este viernes la noche brasileña, en el primero de sus dos espectáculos programados en el país, con altas dosis de español y una pizca de nostalgia latinoamericana, que ha sabido convertir en su sello global.

Bajo el cielo estrellado de la mayor metrópoli de Suramérica, que por una noche dejó de lado la clásica lluvia veraniega, el puertorriqueño más famoso del mundo entonó sus grandes éxitos por primera vez en el gigante suramericano.

La oscuridad del estadio colmado de fanáticos se quebró cuando en la pantalla gigante del escenario aparecieron dos jóvenes sentados en los escalones de la fachada de una típica casa brasileña, junto a dos sillas de plástico, símbolo de su último disco “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”.

"Si decimos las palabras mágicas, Benito viene”, susurró el adolescente en portugués a la muchacha. Acto seguido, ambos rapearon al unísono la introducción de ‘La Mudanza’, el tema que relata la metamorfosis del artista.

“Un aplauso pa’ mami y papi porque en verdad rompieron”, se escuchó justo antes de que Benito Antonio Martínez Ocasio irrumpiera en el escenario ante una marea humana que incluso antes del horario programado de inicio ya coreaba su nombre con insistencia.

“Por fin, Brasil”, exclamó el Conejo Malo, quien en casi diez años de trayectoria no había pisado suelo brasileño.

El multigalardonado artista divirtió y se divirtió: desplegó simpatía, rió a carcajadas y bailó durante las dos horas y media de un recital en el que llamó a bailar con himnos como ‘DÁKITI’ y ‘Safaera’, además de una sorpresiva versión salsera de ‘Callaíta’.

Pero también invitó en su lengua natal, y sin recurrir al "portuñol”, a sumergirse completos en su nostalgia latinoamericana, de la que a veces Brasil se siente extranjero por ser un gigante lusófono en una región mayoritariamente hispana.

De hecho, Brasil fue un hueso duro de roer para el ‘Conejo Malo’: mientras en 2025 se coronó como el artista más escuchado del mundo en Spotify, en los listados nacionales de la plataforma no hubo rastros del puertorriqueño en sus puestos de honor.

Sin embargo, el viento parece haber cambiado tras su actuación en el Super Bowl 2026. Las reproducciones de Bad Bunny en Spotify Brasil aumentaron un 426 % respecto a la semana anterior al evento deportivo, según datos de la propia plataforma divulgados por Billboard Brasil.

La ‘casita’ del perreo

A mitad del concierto, el Conejo abrió las puertas de su famosa ‘casita’, escenario secundario que replica una vivienda tradicional del campo de Puerto Rico. Allí salió vistiendo el uniforme de la selección brasileña de 1962, con el que el equipo de Pelé conquistó su segunda Copa del Mundo.

Con el ‘10’ cuidando sus espaldas y rodeado de celebridades locales, Bad Bunny interpretó, incluso desde el techo, canciones como ‘Yo perreo sola’ y ‘Me porto bonito’.

El broche de oro lo puso ‘DtMF’. En un gesto de intimidad colectiva, le rogó a su audiencia guardar los móviles para "conectar con el presente" y abrazar a sus acompañantes durante los últimos minutos del show.

A veces, Brasil “olvida que es latino”

Fuera del estadio, las filas para ingresar eran un desfile de camisetas de equipos nacionales de toda la región y muchas otras con estampas exaltando la identidad latina.

“Gracias a Dios nací en Latinoamérica”, rezaba la prenda de una fanática del estado de Bahía, en el noreste brasileño, que mientras corría al portón de ingreso hacía flamear una bandera de Puerto Rico que tenía atada en su cuello.

El Allianz Parque, cuna del Palmeiras, dejó por un rato de ser un estadio de fútbol y se transformó en una “embajada” en la que se oía más español que portugués.

Como el acento de la cubana Rachel Borges, que vive en el estado de Santa Catarina y viajó a la capital paulista para ver a Bad Bunny por primera vez; o como el de Armando Aguilar, que desembolsó unos 2.500 dólares entre entradas, hotel y el vuelo desde su natal Ecuador, sólo para ver a este artista que definió como “revolucionario”.

Los brasileños “a veces olvidamos que somos latinos”, expresó a EFE Thalia Souza de Araujo, que viajó desde Río de Janeiro para asistir a este show.

En su debut en Brasil, Bad Bunny sirvió un menú exquisito, que muchos podrán repetir este sábado y que otros esperan que no pase una década para poder saborearlo otra vez. EFE

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