Entre salones fastuosos, huéspedes ilustres y reuniones decisivas
Entre salones fastuosos, huéspedes ilustres y reuniones decisivas Foto: Foto generada con IA

En el corazón de Buenos Aires, a metros del Palacio del Congreso, se alza una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad: el Hotel Savoy, inaugurado en 1908 y concebido desde sus cimientos como un hotel de lujo destinado a recibir a la élite local e internacional. Su historia, profundamente ligada al desarrollo urbano, cultural y político del país, lo transformó con el tiempo en un verdadero protagonista de la vida pública argentina.

A comienzos del siglo XX, Buenos Aires vivía una etapa de prosperidad y modernización sin precedentes. Con el traslado del Congreso a la Avenida Entre Ríos en 1906, la zona que rodeaba al flamante edificio se convirtió rápidamente en un polo político y social en expansión. En ese contexto, los propietarios del Savoy imaginaron un hotel majestuoso que capturara el espíritu europeo de la época y acompañara la gran transformación urbana. El proyecto fue encomendado al arquitecto italiano Gerónimo Agostini, quien diseñó un edificio ecléctico con influencias del Liberty milanés, coronado por una cúpula que marcó para siempre la silueta de la Avenida Callao.

Hotel Savoy: del lujo europeo al centro del poder político en Buenos Aires Foto: Wikipedia

El interior no se quedaba atrás: salones ornamentados, lámparas de araña, muebles elegantes y una fuerte presencia del art nouveau en espacios como el Salón Imperial, inspirado en la Secesión Vienesa. Este despliegue de lujo convirtió al Savoy en un símbolo de la Belle Époque porteña.

Del lujo porteño al epicentro de la política argentina

Pronto, el hotel comenzó a recibir a personalidades de renombre, desde Eva Duarte y Lisandro de la Torre, figuras centrales de la historia política nacional, hasta visitantes internacionales como Albert Einstein. La cercanía al Congreso transformó sus salones en un punto de encuentro natural para debates, reuniones privadas y momentos decisivos, convirtiendo al Savoy en un escenario privilegiado de la vida institucional argentina.

Pero el paso del tiempo también trajo desafíos. Hacia finales del siglo XX, el Savoy había perdido parte de su esplendor frente al avance de las grandes cadenas hoteleras. Sin embargo, en 2010 una profunda restauración a cargo del estudio Caparra-Entelman revitalizó el edificio: se modernizaron las habitaciones, se recuperaron detalles arquitectónicos y se sumó tecnología contemporánea sin alterar su estilo original. Este trabajo permitió que el Savoy volviera a posicionarse como uno de los hoteles más representativos de Buenos Aires.

Hotel Savoy: la historia secreta del símbolo porteño que marcó la vida política del país Foto: Wikipedia

En los últimos años, el hotel reafirmó su rol histórico como espacio político. Crónicas recientes describen cómo su amplio bar y sus salones neobarrocos se transformaron en una suerte de “anexo informal” del Congreso. Allí se realizan reuniones entre legisladores, dirigentes de distintos partidos e incluso funcionarios que prefieren la comodidad discreta del Savoy para discutir temas sensibles, desde debates parlamentarios hasta negociaciones vinculadas a la Ley Ómnibus y otros proyectos clave.

Nacido en 1908 como un lujoso emblema del Buenos Aires europeo Foto: Wikipedia

Hoy, el Hotel Savoy combina su origen aristocrático con una vigencia sorprendente. Sus pasillos no solo conservan el encanto de principios del siglo XX, sino que siguen albergando encuentros que influyen en el rumbo político nacional. Más de un siglo después, el Savoy continúa siendo lo que siempre fue: un testigo privilegiado de la historia argentina, capaz de unir pasado, presente y poder bajo un mismo techo.