
En pleno barrio de Nueva Córdoba, entre edificios modernos y calles transitadas, permanece una construcción que parece trasladada desde la Francia del siglo XVIII. Es el Palacio Ferreyra, una residencia inaugurada en 1916 para una poderosa familia cordobesa que, 91 años después, se convirtió en uno de los museos más destacados de la Argentina.
La propiedad fue construida para el médico cirujano Martín Ferreyra. El proyecto comenzó a tomar forma en 1912 y fue diseñado por el arquitecto francés Ernest-Paul Sanson, quien realizó los planos desde Europa. La ejecución de la obra quedó en manos del ingeniero argentino Carlos Agote.
El resultado fue una mansión monumental con 35 dormitorios, 19 baños, numerosos salones y amplios jardines. Una de sus mayores particularidades es el hall central, de más de 20 metros de altura, coronado por una cubierta de hierro y vidrio que permite el ingreso de luz natural.
Un palacio francés construido en Córdoba
La residencia fue inspirada en la arquitectura francesa de fines del siglo XVIII. Su fachada, sus grandes ventanales y sus detalles ornamentales reflejaban el poder económico alcanzado por determinadas familias argentinas a comienzos del siglo XX.
El interior se organizó alrededor de una escalera imperial. En la planta baja estaban el comedor, la biblioteca, el escritorio, la sala de billar, el jardín de invierno y los espacios destinados a las reuniones sociales.

Los dormitorios de la familia ocupaban el primer piso, mientras que las habitaciones para invitados se encontraban en el nivel superior. La casa albergaba a Martín Ferreyra, su esposa, sus siete hijos, otros familiares y el personal doméstico.
La propiedad estaba ubicada cerca de la Plaza España y del Parque Sarmiento, en una zona que comenzaba a consolidarse como uno de los sectores más distinguidos de la capital cordobesa.
Sus jardines también fueron cuidadosamente planificados. El parque combinaba senderos geométricos, árboles exóticos, especies autóctonas y sectores pensados para acompañar el estilo europeo de la construcción.
Quién fue Martín Ferreyra
Martín Ferreyra fue médico cirujano, empresario y terrateniente. Su familia estuvo vinculada con algunas de las principales actividades económicas de Córdoba.
La residencia, conocida durante años como “La Casa Grande”, no fue pensada únicamente como vivienda. También debía representar públicamente la posición social de sus propietarios.

Sin embargo, el paso del tiempo hizo cada vez más difícil conservar una construcción de semejantes dimensiones. La ciudad creció alrededor del palacio y la antigua mansión familiar terminó convertida en un testimonio de otra época.
De residencia privada a museo público
El gran cambio ocurrió el 17 de octubre de 2007, cuando el edificio restaurado abrió sus puertas como Museo Superior de Bellas Artes Evita.
De esta manera, 91 años después de su inauguración, los dormitorios, comedores y salones comenzaron a recibir obras de arte y visitantes. El desafío consistió en transformar una casa familiar en museo sin borrar sus características arquitectónicas originales.

Actualmente, el espacio cuenta con 12 salas de exposición permanente, además de un auditorio, biblioteca, sala taller y sectores dedicados a muestras temporarias.
Su colección reúne pinturas, esculturas, dibujos y fotografías pertenecientes al patrimonio público de Córdoba. Entre los artistas representados aparecen Fernando Fader, Emilio Petorutti, Carlos Alonso, José Malanca y Honorio Mossi.
En el subsuelo también funciona la exposición “La Casa Grande”, que reconstruye la historia de la familia Ferreyra y muestra cómo era la vida cotidiana dentro de la monumental residencia.
Más de un siglo después de su construcción, el palacio continúa dominando una manzana de Nueva Córdoba. Su mayor particularidad no está solamente en sus 35 dormitorios, 19 baños o gigantesca escalera, sino en haber pasado de ser un símbolo de poder familiar a convertirse en patrimonio cultural abierto a toda la sociedad.

















