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En 1809, la hija de un virrey se casó con un joven abogado: 17 años después, se convirtió en la primera dama argentina

Juana del Pino nació en una de las familias más poderosas del Virreinato, pero su vida cambió para siempre cuando conoció a Bernardino Rivadavia.

Juana Del Pino
Juana del Pino nació en Montevideo en 1786 Foto: Wikipedia
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Antes de que la Argentina tuviera un presidente, una joven nacida en Montevideo quedó unida a dos etapas opuestas de la historia. Su nombre era Juana Josefa Joaquina del Pino y Vera Mujica: fue hija de un virrey español y esposa del primer mandatario de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Su historia atravesó la caída del orden colonial, la Revolución de Mayo, las guerras por la Independencia y los primeros intentos por organizar el país.

La hija de un virrey que conoció a un estudiante destacado

Juana del Pino nació el 28 de diciembre de 1786 en Montevideo. Fue hija de Joaquín del Pino, gobernador de Chile y posteriormente virrey del Río de la Plata, y de Rafaela de Vera Mujica.

Virrey del Pino Foto: Wikipedia

En 1801, cuando tenía alrededor de 15 años, se instaló en Buenos Aires junto con su familia. Allí conoció a Bernardino Rivadavia, un joven estudiante del Real Colegio de San Carlos.

Según las reconstrucciones históricas, el encuentro ocurrió durante una ceremonia en la que el virrey recibió a los alumnos más destacados de la institución. Juana tenía 17 años y Rivadavia, 23. El noviazgo se extendió durante aproximadamente seis años.

Una boda celebrada antes de la Revolución de Mayo

La pareja se casó el 14 de agosto de 1809 en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en Buenos Aires. Luego pasó sus primeros meses de matrimonio en una estancia de Zárate conocida como Las Palmas.

Faltaban apenas nueve meses para la Revolución de Mayo de 1810. Durante el Cabildo Abierto del 22 de mayo, Rivadavia votó a favor del desplazamiento del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros.

La situación encerraba una paradoja: la hija de un antiguo representante de la Corona española estaba casada con uno de los hombres que acompañaron la ruptura del orden colonial.

El matrimonio tuvo cuatro hijos. Sin embargo, la vida familiar estuvo marcada por las ausencias de Rivadavia, quien realizó misiones diplomáticas y pasó largas temporadas fuera de Buenos Aires.

De hija de un virrey a primera dama argentina

El gran cambio llegó el 8 de febrero de 1826, cuando Bernardino Rivadavia asumió la presidencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Habían pasado 17 años desde aquella boda de 1809. Juana del Pino se convirtió así en la mujer que ocupó el lugar equivalente al de primera dama argentina, aunque en aquella época el cargo no tenía funciones institucionales definidas.

Juana Del Pino
Juana del Pino, la hija de un virrey que se convirtió en primera dama Foto: Wikipedia

Su figura también estuvo vinculada con la Sociedad de Beneficencia de Buenos Aires, creada en 1823 para administrar escuelas y establecimientos destinados a niñas, mujeres, huérfanos y sectores pobres. La institución ofreció a las mujeres de la élite uno de los pocos espacios disponibles para intervenir en asuntos públicos.

La caída de Rivadavia y un doloroso exilio

La presidencia duró poco. Los enfrentamientos entre unitarios y federales, la resistencia de las provincias y las consecuencias de la guerra contra el Imperio del Brasil debilitaron al Gobierno.

Rivadavia renunció el 27 de junio de 1827. Juana dejó de ser la esposa del presidente apenas un año después de haber ocupado aquel lugar histórico.

Bernardino Rivadavia
Bernardino Rivadavia

La familia atravesó dificultades económicas y terminó viviendo fuera del territorio argentino. Juana del Pino murió el 14 de diciembre de 1841 en Río de Janeiro, a los 54 años.

La mujer que unió dos épocas de la historia argentina

La vida de Juana del Pino reunió una combinación excepcional: fue hija de un virrey español y esposa del primer presidente argentino.

Su nombre quedó durante décadas relegado a las biografías de su padre y su marido. Sin embargo, su historia permite observar cómo las mujeres atravesaron las revoluciones, sostuvieron sus familias durante prolongadas ausencias y encontraron espacios limitados de participación pública.

En solo 17 años, Juana pasó de casarse con un joven abogado porteño a convertirse en la primera esposa presidencial de la historia argentina. Después llegaron la caída política, las dificultades y el exilio.

Su recorrido fue el reflejo de un territorio que abandonó el dominio de un rey y comenzó a buscar, entre guerras y proyectos enfrentados, una forma propia de gobierno.

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