
En el centro de la Plaza San Martín de Mendoza se encuentra una estatua ecuestre que guarda una llamativa curiosidad. La postura del caballo parece indicar que José de San Martín murió en combate, aunque el verdadero final del Libertador ocurrió lejos de cualquier campo de batalla.
La escultura presenta al prócer montado sobre un caballo, con el brazo extendido y el dedo índice señalando hacia el oeste. La dirección remite a la Cordillera de los Andes y a la histórica campaña militar que permitió liberar Chile y avanzar hacia Perú.
Sin embargo, es la posición del animal la que despierta interrogantes: el caballo aparece erguido sobre sus patas traseras, una postura que, según una antigua creencia, estaba reservada para los militares muertos durante una batalla.
Qué significa la posición del caballo en los monumentos
Una leyenda urbana sostiene que las patas de los caballos permiten conocer el destino de sus jinetes. Según esta interpretación, las dos patas delanteras levantadas indican que el protagonista murió en combate.

Si el animal tiene solamente una pata elevada, significaría que el homenajeado fue herido en una batalla y murió posteriormente. En cambio, las cuatro patas apoyadas representarían una muerte ajena a la guerra.
El monumento mendocino parece contradecir esa regla. San Martín no murió peleando, sino el 17 de agosto de 1850, a los 72 años, en la ciudad francesa de Boulogne-sur-Mer. Para entonces llevaba varios años instalado en Europa y se encontraba acompañado por su familia.
El supuesto error histórico de la estatua de San Martín
Aunque la postura del caballo podría transmitir una versión equivocada sobre la muerte del Libertador, los especialistas advierten que la llamada “regla de las patas” nunca fue una norma universal entre los escultores.

Existen monumentos que coinciden con ese supuesto código, pero también numerosos casos que lo contradicen. Las posiciones eran elegidas por razones artísticas o técnicas, así como para representar movimiento, liderazgo, heroísmo o poder militar.
Por ese motivo, no necesariamente se trata de una equivocación del escultor. El aparente error surge al aplicar una leyenda urbana a una obra que buscaba mostrar a San Martín en plena acción militar.
Cuándo se inauguró el monumento de Mendoza
La Plaza San Martín fue inaugurada con ese nombre el 5 de junio de 1904, aunque su historia había comenzado décadas antes. El espacio formó parte del nuevo trazado urbano diseñado después del devastador terremoto mendocino de 1861.
Originalmente se llamó Plaza Cobo, en homenaje a Juan Francisco Cobo. Más tarde comenzó a ser conocida como Plaza del Reloj, debido a una torre con cuatro esferas instalada en 1883.

La torre fue demolida en 1903 para colocar la estatua ecuestre. La figura de bronce fue realizada por José F. García como una réplica de la obra del escultor francés Louis-Joseph Daumas, cuyo original se encuentra en la Plaza San Martín de la Ciudad de Buenos Aires.
Para construir la base se utilizaron grandes bloques de granito extraídos del Valle de Uspallata, que fueron transportados mediante el Ferrocarril Trasandino. Además, los pilares que sostienen las cadenas que rodean la obra fueron realizados con cuerpos de antiguos cañones de hierro.
Por qué San Martín señala hacia la cordillera
La orientación del monumento tampoco es casual. San Martín señala hacia el oeste, en dirección a la cordillera que atravesó junto al Ejército de los Andes en 1817.
Por eso, la postura del caballo puede interpretarse como una representación del Libertador avanzando hacia una de sus mayores hazañas militares, y no como una referencia a su muerte.
Más de 120 años después de su inauguración, la estatua continúa despertando curiosidad. El caballo no revela un verdadero error histórico, pero demuestra cómo una leyenda urbana puede cambiar la forma de observar un monumento.


















