
En 1851, mientras la Argentina atravesaba guerras y profundas disputas políticas, una joven llamada Dolores Costa conoció a Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos y uno de los hombres más influyentes del país.
Aquel encuentro dio comienzo a una relación que duró cerca de dos décadas. Dolores tuvo 11 hijos con Urquiza y fue la única mujer con la que el caudillo contrajo matrimonio, pese a que él había formado una extensa descendencia antes de conocerla.
Quién era Dolores Costa antes de conocer a Urquiza
Facunda Dolores Costa Brizuela nació un 27 de noviembre, aunque existen diferencias entre las fuentes sobre el año exacto. Era hija de Cayetano Costa, un inmigrante genovés, y de Micaela Brizuela, oriunda de Córdoba. Además, tenía dos hermanas llamadas Doralisa y Mercedes.
La familia se instaló en Gualeguaychú. Dolores aprendió a leer, escribir, dibujar y pintar. También sabía cantar y acompañarse con la guitarra.

Según los registros conservados por el Palacio San José - Museo y Monumento Histórico Nacional Justo José de Urquiza, Urquiza quedó cautivado por sus ojos negros y sus suaves modales durante los festejos del Pronunciamiento de 1851.
Él rondaba los 50 años y ya tenía una extensa carrera política, militar y empresarial. Ella era mucho más joven y provenía de una familia alejada de los grandes círculos de poder. Sin embargo, la relación se consolidó rápidamente.
Urquiza comenzó a llamarla cariñosamente “Dolorcita” y la convirtió en su compañera durante los años decisivos de la organización nacional.
Los 11 hijos que tuvo con el caudillo entrerriano
Dolores Costa y Urquiza tuvieron 11 hijos. El dato adquiere una dimensión particular porque el general ya había reconocido a otros descendientes nacidos de diferentes relaciones. Algunas investigaciones hablan de al menos 23 hijos reconocidos, mientras que otras versiones elevan la cifra total por encima de cien, aunque esto último nunca pudo comprobarse documentalmente.
Dentro de ese enorme árbol familiar, Dolores ocupó un lugar único: fue la única esposa legal de Urquiza.

La pareja habría celebrado una primera ceremonia en 1855, en el Oratorio de San José. Sin embargo, como la unión no quedó asentada correctamente en los registros parroquiales, debió ser revalidada.
El matrimonio canónico se celebró finalmente el 23 de abril de 1865, en la Basílica de la Inmaculada Concepción de Concepción del Uruguay. Para entonces, llevaban más de una década juntos.
La vida familiar dentro del Palacio San José
Dolores y Urquiza vivieron junto con sus hijos en el Palacio San José, construido desde 1848 en el monte entrerriano. La residencia tenía 38 habitaciones, dos patios, jardines, una capilla y un lago artificial. También disponía de adelantos excepcionales para la época, como un sistema de agua corriente instalado hacia 1856.

En aquel lugar se mezclaban la política y la vida familiar. Por sus habitaciones pasaban militares, diplomáticos y dirigentes, mientras Dolores se ocupaba de la organización doméstica y de la crianza de los hijos.
Aunque mantuvo un perfil discreto, era una mujer de carácter. Urquiza confiaba tanto en ella que estableció en su testamento que debía ser albacea de la sucesión, una responsabilidad central para administrar y proteger su patrimonio.
El asesinato de Urquiza y la vida de Dolores como viuda
El 11 de abril de 1870, una partida armada ingresó al Palacio San José y asesinó a Urquiza frente a la puerta de su dormitorio. El ataque ocurrió durante la rebelión encabezada por Ricardo López Jordán.
Dolores quedó viuda cuando todavía era joven. Después del crimen, convirtió el dormitorio matrimonial en un oratorio, espacio que actualmente integra el recorrido histórico del palacio. Allí se conservan objetos, documentos y prendas vinculadas con la muerte del general.
Desde entonces, asumió la defensa del patrimonio familiar y de los intereses de sus hijos. Sobrevivió aproximadamente 26 años a su esposo y murió en Buenos Aires el 8 de noviembre de 1896.
Dolores Costa quedó en la historia como mucho más que la compañera de un caudillo: fue madre de 11 de sus hijos, administradora de su legado y la única mujer con la que Justo José de Urquiza se casó.


















