
Mucho antes de ser una interminable sucesión de autos, colectivos y camiones, la Avenida General Paz atravesaba un paisaje completamente diferente. En sus alrededores había terrenos rurales, caminos de tierra, quintas y pequeños poblados alejados del centro porteño.
Su construcción comenzó el 8 de junio de 1937 y finalizó cuatro años después. Cuando fue inaugurada, el 5 de julio de 1941, la nueva avenida no solo representaba una innovación vial: también convertía en una frontera visible el límite político entre la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.
Por qué se construyó la Avenida General Paz
El origen de la avenida se remonta al siglo XIX. Después de la federalización de Buenos Aires, resultaba necesario determinar qué territorios quedarían bajo la administración de la Capital Federal y cuáles continuarían perteneciendo a la provincia.
En 1887, la Ley Nacional 2089 estableció formalmente ese límite. Sobre aquella línea se proyectaría, varias décadas más tarde, una avenida de circunvalación destinada a separar jurisdicciones y ordenar el tránsito.

La obra fue proyectada por el ingeniero Pascual Palazzo y dirigida por José María Zaballa Carbó. El plan no contemplaba un camino convencional, sino una moderna “avenida parque”, con calzadas diferenciadas, cruces, puentes, espacios verdes y sectores para peatones y ciclistas.
Una obra monumental en el borde de la ciudad
La construcción avanzó durante aproximadamente 24 kilómetros, desde las cercanías del Río de la Plata hasta el Riachuelo. Para completar el recorrido fue necesario expropiar terrenos, nivelar grandes superficies y construir numerosos puentes sobre calles, cursos de agua y ramales ferroviarios.
La calzada principal fue realizada en hormigón armado y estaba destinada al tránsito rápido. A sus costados se ubicaron caminos laterales y amplias áreas parquizadas.
Por sus características, la General Paz fue considerada la primera autopista diseñada y construida por profesionales y empresas argentinas. Sin embargo, su aspecto era muy diferente al actual: las fotografías de la época muestran una extensa cinta de cemento rodeada por campos abiertos.
Lo que hoy está completamente integrado a la ciudad era, en 1941, el límite de una Buenos Aires que todavía conservaba enormes sectores rurales.
La multitudinaria inauguración de 1941
La inauguración oficial se realizó el 5 de julio de 1941. La ceremonia principal tuvo lugar en la intersección con la entonces avenida Blandengues, actual Avenida del Libertador.

El acto contó con la presencia del vicepresidente Ramón Castillo, quien se encontraba a cargo del Poder Ejecutivo, además de ministros, funcionarios y autoridades de Vialidad Nacional.
Una multitud se acercó a distintos puntos del recorrido para conocer la nueva obra. Los diarios de la época la presentaron como una de las avenidas de circunvalación más importantes de América y destacaron su moderna combinación de infraestructura, ingeniería y paisajismo.
Cómo se transformó en una autopista
El diseño original comenzó a quedar reducido frente al rápido crecimiento del Gran Buenos Aires. Barrios, comercios, fábricas y viviendas ocuparon progresivamente los terrenos ubicados a ambos lados de la avenida.
Desde la década de 1960 se realizaron ensanches, reformas y eliminaciones de rotondas. Durante los años noventa, la General Paz fue transformada definitivamente en una autopista, con nuevas calzadas, distribuidores y accesos.

También pasó a formar parte de la Ruta Nacional A001 y se consolidó como una conexión estratégica entre el norte, el oeste y el sur del Área Metropolitana.
La frontera que terminó uniendo a Buenos Aires
Aunque suele decirse que la General Paz separa la Capital del conurbano, su función supera ampliamente esa demarcación. Cruzar la General Paz se convirtió en una expresión cotidiana para describir el paso entre ambas jurisdicciones.
La avenida que comenzó a construirse en 1937 entre campos y quintas terminó rodeada por una de las concentraciones urbanas más grandes de América Latina.
Más de ocho décadas después de su inauguración, continúa cumpliendo las funciones para las que fue pensada: delimitar, comunicar y ordenar. Sin embargo, la historia produjo una paradoja: aquella avenida proyectada para marcar una frontera terminó convertida en uno de los principales caminos que unen a la Ciudad de Buenos Aires con el conurbano.



















