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En 1840, una familia compró tierras en un pueblo de frontera: 54 años después, levantó un castillo francés en plena pampa

A menos de 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, La Candelaria esconde la historia de una familia que transformó una estancia ganadera en un imponente castillo francés.

La Candelaria
Terminó convertida en uno de los castillos más llamativos de la Argentina Foto: Instagram @ estanciacandelaria
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En medio de la llanura bonaerense se levanta un edificio que parece trasladado directamente desde Francia. Sus torres puntiagudas, vitrales, pisos europeos y salones señoriales transformaron un antiguo campo ganadero en una postal inesperada.

La historia comenzó en 1840, cuando los hermanos Orestes y José Piñeiro, propietarios de farmacias en Buenos Aires y Lobos, compraron tierras en el sexto cuartel del partido. En aquella época, la zona todavía conservaba las características de un territorio de frontera.

Los hermanos se dedicaron a la actividad pecuaria y poblaron los campos principalmente con ovejas. El crecimiento de la producción les permitió ampliar la propiedad hasta formar una extensa estancia conocida originalmente como Los Pontones.

Más tarde, Orestes decidió cambiarle el nombre y la llamó La Candelaria, en homenaje a su esposa, Candelaria del Mármol.

Una heredera cambió para siempre el destino de la estancia

Orestes Piñeiro y Candelaria del Mármol no tuvieron hijos biológicos. Por ese motivo, adoptaron a una niña llamada Rebeca Piñeiro, quien años después heredaría la propiedad y se convertiría en una figura fundamental de su historia.

La Candelaria
Su historia comenzó con dos farmacéuticos y creció gracias a la producción agropecuaria Foto: Instagram @ estanciacandelaria

Hacia 1890, Rebeca se casó con Manuel Fraga Calveyra, un hombre de origen entrerriano que comenzó a participar en la administración de la estancia.

Durante su viaje de bodas por Europa, la pareja quedó fascinada con los castillos franceses del valle del Loira. Al regresar a la Argentina, tomó una decisión extraordinaria para la época: construir una residencia de estilo europeo en plena pampa bonaerense.

El castillo francés que apareció en Lobos

El proyecto fue encargado al arquitecto francés Alberto Favre. Las obras se desarrollaron durante la última década del siglo XIX y la construcción principal habría quedado terminada hacia 1894.

Gran parte de los materiales llegó desde Europa en barco y luego fue trasladada hasta el establecimiento rural. La residencia incorporó arañas de cristal, vitrales, pisos de roble de Eslavonia y una chimenea de mármol de Carrara.

La Candelaria
A menos de 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires Foto: Instagram @ estanciacandelaria

El resultado fue un edificio de aproximadamente 1200 metros cuadrados, con torres, techos inclinados y una combinación de influencias góticas y renacentistas. Más que una vivienda, el castillo funcionaba como una demostración del poder económico alcanzado por algunas familias vinculadas con la producción agropecuaria.

A su alrededor se diseñó un parque atribuido al estudio del reconocido paisajista Carlos Thays. El espacio llegó a reunir más de 200 especies de árboles, además de jardines, senderos y lagos que reforzaban la apariencia europea del conjunto.

Las tragedias ocultas detrás de la residencia

A pesar del lujo, la historia familiar estuvo marcada por las pérdidas. Rebeca Piñeiro y Manuel Fraga Calveyra tampoco tuvieron hijos. Ella dedicó parte de su fortuna a diferentes iniciativas solidarias y colaboró con una colonia de vacaciones para niños de bajos recursos.

Manuel murió en 1935. Dos años después, Rebeca mandó construir una capilla dentro de la estancia, inaugurada el 2 de mayo de 1937. Allí fueron ubicados los restos de sus padres y quedó reservado el espacio donde ella también sería sepultada.

La Candelaria
La estancia La Candelaria conserva una construcción inspirada en los palacios del valle del Loira Foto: Instagram @ estanciacandelaria

Sin embargo, su marido fue colocado en un sector diferente, separado por una ventana. Este llamativo detalle alimentó versiones sobre una relación matrimonial distante e infeliz.

Rebeca murió el 20 de enero de 1940 y distribuyó la propiedad entre familiares de su esposo y organizaciones benéficas. Para entonces, una parte de los campos ya había sido vendida debido al enorme costo de mantenimiento del castillo.

De estancia ganadera a destino turístico

Con el paso del tiempo, La Candelaria dejó de funcionar únicamente como establecimiento agropecuario. El casco histórico fue adaptado para recibir visitantes y se transformó en un destino de turismo rural.

Ubicada en el partido de Lobos, a menos de 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, la estancia todavía conserva sus salones, jardines y parte del mobiliario original.

Más de un siglo después, el castillo continúa sobresaliendo en la llanura. La Candelaria no solo conserva una arquitectura extraordinaria: también refleja una etapa de la Argentina en la que la riqueza agropecuaria permitió levantar palacios europeos en territorios que, pocas décadas antes, habían sido zonas de frontera.

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