
En una de las zonas más transitadas de la ciudad de San Juan, entre comercios, edificios y el movimiento cotidiano del centro, existió una enorme casona vinculada con uno de los acontecimientos más importantes de la historia argentina.
Allí nació Francisco Narciso Laprida, el abogado sanjuanino que presidió el Congreso de Tucumán durante la histórica jornada en la que se declaró la Independencia.

La propiedad llegó a contar con 20 habitaciones y ocupaba un terreno de aproximadamente 30 metros de frente por más de 60 de fondo. Sin embargo, el paso del tiempo y las consecuencias del devastador terremoto de 1944 terminaron por borrarla del paisaje urbano.
Actualmente, sobre aquel terreno funciona una galería comercial. Una placa de bronce recuerda que en ese lugar nació el hombre que dirigió la sesión del 9 de julio de 1816.
Cómo era la enorme casa natal de Laprida
La vivienda estaba ubicada sobre la actual calle General Acha, a una cuadra y media de la plaza principal de San Juan. Su posición era privilegiada, ya que se encontraba cerca del centro político, religioso y comercial de la antigua ciudad.
Aunque no se conoce el año exacto de su construcción, los registros indican que perteneció durante generaciones a la familia del prócer. Francisco Narciso Laprida nació allí el 28 de octubre de 1786, hijo del comerciante español José Ventura Laprida y de la sanjuanina María Ignacia Sánchez de Loria.

La propiedad tenía más de 1.800 metros cuadrados, numerosos ambientes, patios y dependencias. En su momento de mayor esplendor llegó a reunir 20 habitaciones, una cifra que permite imaginar la importancia de la casona dentro del San Juan de los siglos XVIII y XIX.
Con el paso del tiempo, el inmueble quedó en manos de diferentes integrantes de la familia. Finalmente, en 1910, fue vendido al periodista y dirigente público Héctor Conté Grand.
Las reformas que cambiaron su apariencia
Entre 1922 y 1930, la histórica propiedad atravesó una serie de refacciones que modificaron gran parte de su aspecto original.
A la fachada se le incorporó un alero de tejas, interrumpido en el centro por un arco. Sobre la puerta principal se colocó otro alero más pequeño, mientras que las ventanas recibieron molduras curvas y elementos decorativos semejantes a columnas.
Mucho antes de esas reformas, en 1888, las autoridades provinciales habían instalado una placa de bronce en homenaje a Laprida. La inscripción señalaba que allí había nacido el presidente del Congreso que declaró la Independencia argentina.
Décadas después, esa placa se convertiría en uno de los pocos objetos capaces de mantener viva la memoria de la desaparecida vivienda.
El joven sanjuanino que presidió la Independencia
Laprida estudió en Buenos Aires y posteriormente se formó en la Universidad de San Felipe, en Chile, donde obtuvo conocimientos en leyes y derecho canónico. Al regresar a San Juan participó de la administración pública y se vinculó con José de San Martín durante la organización política de Cuyo.

En 1815 fue elegido diputado por San Juan para integrar el Congreso reunido en Tucumán. Tenía apenas 30 años cuando presidió la sesión del 9 de julio de 1816.
Su nombre quedó grabado en la historia porque era quien encabezaba el cuerpo legislativo cuando los representantes aprobaron formalmente la ruptura con la monarquía española.
El terremoto que marcó el final de la casona
El 15 de enero de 1944, un terremoto destruyó gran parte de la ciudad de San Juan. Miles de edificios de adobe quedaron reducidos a escombros y numerosas construcciones históricas sufrieron daños irreversibles.
La casa de Laprida logró mantenerse en pie durante un tiempo, pero quedó seriamente afectada. A pesar de su deterioro, en 1948 fue declarada Monumento Histórico Nacional.

El reconocimiento llegó demasiado tarde. La casona terminó demolida y, en 1949, el terreno fue protegido bajo la categoría de Solar Histórico.
Sobre el predio se construyó posteriormente una galería comercial con accesos por las calles General Acha y Laprida. La placa colocada en 1888 fue preservada como testimonio de la antigua residencia.
Un sitio histórico escondido entre comercios
Quienes recorren actualmente la galería difícilmente imaginen que allí existió una residencia de 20 habitaciones relacionada directamente con el nacimiento de la Argentina independiente.
Ya no quedan sus patios, paredes ni dependencias. Lo que permanece es el solar y el recuerdo de Francisco Narciso Laprida, un prócer cuya imagen aparece en las representaciones del Congreso de Tucumán, pero cuya historia personal continúa siendo desconocida para muchos argentinos.
El lugar representa una forma diferente de acercarse al pasado: una ausencia en medio de la ciudad que señala dónde nació el hombre que presidió uno de los días más decisivos de la historia nacional.


















