
Antes de que la Argentina tuviera una Constitución y una organización política definitiva, una elegante casona ubicada en el centro de Buenos Aires se convirtió en escenario de reuniones que marcaron la historia nacional.
La propiedad pertenecía a Mariquita Sánchez de Thompson, una de las mujeres más influyentes de la sociedad rioplatense. En sus salones se reunieron políticos, militares, escritores y protagonistas del proceso revolucionario iniciado en mayo de 1810.
Las tertulias incluían música, literatura y conversaciones sobre las costumbres europeas. Sin embargo, también abordaban temas decisivos: la ruptura con España, la organización del gobierno y el futuro de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Dónde estaba la histórica casona de Mariquita Sánchez
La residencia estaba ubicada sobre la antigua calle del Empedrado, actual calle Florida, en pleno centro porteño. La construcción contaba con ventanas altas, rejas, escalones de mármol y un amplio salón decorado con seda.
En su interior había espejos venecianos, muebles europeos, una araña de plata, un arpa y un pianoforte. Aquellos objetos reflejaban la posición económica de una familia perteneciente a la élite comercial de Buenos Aires.

No obstante, el verdadero valor de la propiedad se encontraba en las personas que atravesaban sus puertas. Por sus habitaciones circularon ideas revolucionarias cuando el país todavía estaba en construcción.
Mariquita poseía una importante formación cultural, dominaba idiomas y se interesaba por la política y las artes. Sus escritos dejaron valiosos testimonios sobre la educación, las costumbres y la vida cotidiana durante los últimos años del Virreinato.
La mujer que desafió las normas de su época
Su nombre completo era María Josepha Petrona de Todos los Santos Sánchez de Velasco y Trillo. Nació en Buenos Aires el 1 de noviembre de 1786 y, desde muy joven, demostró un carácter decidido.
Sus padres pretendían casarla con Diego del Arco, pero ella estaba enamorada de Martín Thompson. Como las personas menores de 25 años necesitaban autorización familiar para contraer matrimonio, llevó su reclamo ante las autoridades coloniales.

Finalmente consiguió el permiso y se casó con Thompson en 1805. Su decisión desafió un sistema que colocaba los intereses familiares por encima de la voluntad de las mujeres.
Años después, su casa pasó a ocupar un lugar central entre los espacios de encuentro de los sectores revolucionarios porteños.
La casona relacionada con el Himno Nacional Argentino
El episodio más recordado ocurrió en mayo de 1813. La Asamblea del Año XIII había aprobado la Marcha Patriótica, escrita por Vicente López y Planes, con música de Blas Parera.
La tradición sostiene que la composición fue interpretada o ensayada en la casa de Mariquita ante varias figuras de la Revolución. Aquella escena quedó representada en una famosa pintura de Pedro Subercaseaux, realizada décadas después de los acontecimientos.

Por ese motivo, la obra no debe entenderse como un registro exacto. Existen diferentes versiones sobre la fecha, los invitados y las circunstancias de la primera interpretación del Himno.
Una teoría indica que la reunión pudo haberse realizado entre el 15 y el 17 de mayo de 1813. También se discute la identidad de la mujer que aparece cantando en la pintura: durante años fue identificada como Mariquita, aunque otras interpretaciones señalan que sería Remedios de Escalada, esposa de José de San Martín.
Qué pasó con la casona de Mariquita Sánchez
A diferencia de otros edificios vinculados con la Independencia, la histórica residencia no logró sobrevivir al crecimiento de Buenos Aires. Las transformaciones urbanas modificaron la antigua calle Florida y la construcción terminó desapareciendo.
Parte de su memoria, sin embargo, se conserva en documentos, cartas, pinturas y piezas históricas. Entre ellas se encuentra un pianoforte que perteneció a Mariquita Sánchez, actualmente preservado como objeto patrimonial.

Mariquita mantuvo contacto con figuras como Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento. Sus cartas permiten reconstruir numerosos aspectos políticos y sociales del siglo XIX.
Murió el 23 de octubre de 1868, a los 81 años. Había atravesado las Invasiones Inglesas, la Revolución de Mayo, las guerras independentistas y los conflictos de la organización nacional.
La casona desapareció, pero su historia continúa. Entre música, reuniones y discusiones políticas, Mariquita Sánchez convirtió su hogar en uno de los espacios donde comenzó a imaginarse el futuro de la Argentina.


















