
Cuando perdés un objeto de valor, y más un anillo de bodas, también de inmediato perdés la esperanza de volver a encontrarlo. Sin embargo, la historia de Patrick Mohr contrarresta por completo esa teoría. El hombre irlandés de 44 años se encontraba pasando unas vacaciones en un destino de ensueño de Italia llamado Bagni di Lucca, ubicado en la provincia de Lucca y, más precisamente, en la región de La Toscana.
Con tal paisaje y aguas cristalinas, el turista que se dedica a la finanzas no pudo resistirse y se dispuso a nadar por varias horas allí. No obstante, lo que no imaginaría es que, de un momento a otro, su anillo de bodas de oro de 18 kilates (con un valor de 2.000 euros aproximadamente) se soltaría de su mano y quedaría en el río.
A las pocas horas, Mohr se dio cuenta que lo había perdido aunque no sabía exactamente dónde podía estar. Totalmente resignado, junto a su esposa, Joanne McHugh, debió volver a su lugar de residencia, pero esta vez sin el anillo de casamiento.

La aparición de los tres italianos que devolvieron el anillo
Algunos minutos antes de irse de Italia, Joanne pensó que sería buena idea hablar con algunas de las personas que habitaban en el lugar para que intentaran encontrar el anillo. Así se topó con tres jóvenes y les pasó su número y el de su marido esperando que, algún día, tuvieran noticias del famoso anillo.
Se trataba de Edoardo Poggi, Filippo Palagi, Nicola Malloggi, quienes con la mayor predisposición posible, empezaron a bucear las aguas de Bagni di Lucca para tratar de hallar ese objeto tan preciado para la pareja irlandesa.
Los jóvenes nadaron horas y horas. Pero el anillo no aparecía. En tanto, en Irlanda, Patrick, que había vuelto a su rutina diaria con gran desazón, esperaba esa llamada desde Italia y no había forma: no llegaba.
El mensaje tan ansiado llegó nueve días después
De acuerdo a lo que contó el propio Patrick en diálogo con el diario británico The Times, exactamente nueve días después de haber perdido su anillo de bodas en las aguas italianas, un mensaje le devolvió la sonrisa. Los amigos Poggi, Palagi y Malloggi le escribieron para decirle que, después de pasar más de 10 horas buceando, hallaron “algo” que brillaba. Lo tomaron y pudieron constatar que se trataba del anillo de Mohr.
“Parecía un rayo que iluminaba el río. No lo pensé demasiado, extendí la mano y agarré el objeto luminoso. Al salir del agua, me di cuenta que tenía el anillo en el puño”, manifestó Poggi.

“Son mis amigos”, el hombre irlandés valoró la actitud de los jóvenes
El hombre irlandés les agradeció tanto por su hazaña que los invitó a su casa y les preparó una cena. “Hoy son mi propia familia. Son amigos para toda la vida”, contó Patrick.
No es para menos. Los jóvenes que trabajan en la industria automotriz en Italia podrían haber hecho caso omiso al pedido de Mohr y no devolver el anillo. Sin embargo, demostraron ser tan honestos como leales con prácticamente un desconocido.
Ahora, los amigos italianos se rebautizaron como Sam, Frodo y Merry basándose en la icónica saga de El Señor de los Anillos. “Somos protectores del anillo”, bromearon.















