
En 1969, Manuel Mujica Lainez dejó Buenos Aires y se instaló en una casona situada entre las sierras de Córdoba. La propiedad se llamaba El Paraíso, un nombre perfecto para un escritor fascinado por las coincidencias, los objetos antiguos y las historias familiares.
La residencia se encontraba en Cruz Chica, a pocos kilómetros del centro de La Cumbre, en el Valle de Punilla. Había sido proyectada por el arquitecto francés León Dourge y se distinguía por su estilo español, sus patios y su extenso parque.
Pero detrás de la elección existía un detalle sorprendente: en 1957, más de una década antes de conocer la propiedad, Mujica Lainez había publicado una novela llamada Invitados en El Paraíso.
La casona cordobesa que parecía anticipada por una novela
El escritor descubrió la residencia durante un paseo por Cruz Chica. Un cartel indicaba que estaba en venta y el nombre despertó inmediatamente su curiosidad.
Finalmente, compró la propiedad en octubre de 1968 y comenzó a vivir allí al año siguiente junto con su esposa, Ana de Alvear Ortiz Basualdo.

La vivienda no funcionó solamente como refugio. Con el tiempo se transformó en un verdadero escenario de la memoria cultural argentina. Cada habitación fue ocupada por muebles antiguos, documentos, retratos, esculturas y recuerdos reunidos durante décadas.
Entre las pertenencias conservadas aparecen el sombrero, el monóculo y el anillo del escarabajo del escritor. También quedaron pinturas, esculturas, máscaras, bastones y piezas vinculadas con las familias Mujica, Lainez y Alvear.
Miles de libros y objetos históricos
Uno de los mayores tesoros de El Paraíso es su biblioteca, integrada por miles de ejemplares sobre literatura, historia y arte.
Los libros comparten espacio con documentos familiares y objetos pertenecientes a distintas épocas. Por eso, recorrer la casa permite conocer no solo la intimidad del autor, sino también fragmentos de la vida social y cultural argentina.

En el escritorio todavía permanecen sus notas, lapiceras y máquinas de escribir. Los ambientes fueron preservados con una disposición semejante a la que tenían durante los últimos años de su dueño.
Mujica Lainez vivió allí hasta su muerte, ocurrida el 21 de abril de 1984. Tenía 73 años y ya era uno de los grandes escritores argentinos del siglo XX, reconocido por obras como Misteriosa Buenos Aires, Bomarzo, El unicornio y El escarabajo.
De residencia privada a museo
Luego de su fallecimiento, Ana de Alvear impulsó la conservación de la propiedad y del patrimonio acumulado por su marido.
En julio de 1987, exactamente 18 años después de la llegada del escritor, El Paraíso abrió sus puertas como casa museo. Desde entonces, los visitantes pueden recorrer las habitaciones y observar numerosos objetos en los mismos lugares donde habían sido colocados.

La residencia fue declarada Monumento Histórico Nacional, reconocimiento que protegió un espacio donde conviven arquitectura, literatura y memoria.
A diferencia de otros museos, El Paraíso todavía conserva la sensación de una casa habitada. Los libros permanecen en los estantes, los cuadros cubren las paredes y cada rincón parece esconder una historia.
Más de medio siglo después de la llegada de Mujica Lainez, la casona continúa siendo uno de los sitios culturales más particulares de Córdoba: un refugio serrano que terminó convertido en museo y en testimonio de una época de la historia argentina.




















