
En el norte de la Argentina existe un pequeño pueblo que conserva vestigios de una historia que comenzó millones de años antes de la aparición de los seres humanos. Entre montañas rojizas, formaciones rocosas y paisajes áridos, científicos descubrieron nidos y huevos de dinosaurios con una antigüedad estimada de entre 65 y 95 millones de años.
Se trata de Villa Sanagasta, en la provincia de La Rioja, una localidad que transformó su patrimonio paleontológico en uno de sus principales atractivos turísticos. Su Parque Geológico permite conocer los sitios donde habitaron y se reprodujeron grandes dinosaurios durante el período Cretácico.

El destino volvió a cobrar protagonismo en 2026: fue seleccionado entre los ocho representantes argentinos que aspiran a obtener el reconocimiento Best Tourism Villages, otorgado por ONU Turismo a localidades rurales destacadas por su desarrollo turístico y la preservación de su patrimonio.
El descubrimiento de huevos de dinosaurios que cambió la historia de Villa Sanagasta
La historia del Parque Geológico Sanagasta comenzó a tomar forma en 2001, cuando los investigadores Mario Hünicken, R. R. Leguizamón y Adán Tauber realizaron una expedición en la zona de Pampa de la Virgen, al norte de la localidad.
Durante los trabajos encontraron nidadas y abundantes fragmentos de cáscaras fosilizadas, asociados con dinosaurios saurópodos, un grupo de grandes herbívoros de cuello largo al que pertenecían los titanosaurios.

El hallazgo resultó especialmente importante porque aportó nuevas evidencias sobre la antigüedad de las formaciones geológicas de la región. Ese mismo año, el gobierno provincial estableció la creación del Parque Geológico Sanagasta para proteger el sitio y favorecer su investigación.
Según información del Gobierno nacional, en el parque se identificaron más de 80 nidos y alrededor de 30 huevos fosilizados. Investigaciones científicas posteriores ampliaron el registro de nidadas conocidas en el área.
Más de 90 nidadas: el sorprendente secreto de los dinosaurios de Sanagasta
Uno de los aspectos más extraordinarios del yacimiento es que los dinosaurios no habrían elegido este territorio al azar para depositar sus huevos.
Una investigación publicada en 2010 aportó evidencias de que los saurópodos utilizaban reiteradamente una antigua zona hidrotermal para reproducirse. El calor y la humedad del suelo habrían favorecido la incubación, de una manera comparable a la estrategia reproductiva de algunas aves actuales.

Un estudio publicado en 2025 en la revista científica Frontiers in Ecology and Evolution describió más de 90 nidadas de huevos de titanosaurios, algunas con hasta 30 huevos completos.
La investigación también señaló que los dinosaurios seleccionaban sectores donde las temperaturas podían situarse entre los 35 y los 40 °C, condiciones compatibles con la incubación.
Otro detalle llamativo es el grosor de las cáscaras. Un trabajo científico de 2018 documentó espesores de hasta 7,9 milímetros, considerablemente superiores a los registrados en otros huevos de titanosaurios. Estos descubrimientos convirtieron a Sanagasta en un sitio relevante para estudiar cómo se reproducían algunos de los animales más grandes que caminaron sobre la Tierra.
Cómo es el parque argentino donde se pueden conocer nidos de dinosaurios de millones de años
El Parque Geológico Sanagasta ofrece una experiencia que combina naturaleza, turismo y divulgación científica. A diferencia de un museo tradicional, gran parte de sus atractivos se encuentran al aire libre, en el entorno donde se realizaron los descubrimientos.

De acuerdo con la información oficial de Turismo de la Nación, el espacio cuenta con dos circuitos principales:
- Valle Rojo: un recorrido de aproximadamente 2 kilómetros que permite apreciar las formaciones geológicas y el paisaje característico del parque.
- Nido de Libertad: un circuito de unos 3 kilómetros que conduce hacia una nidada original y sectores vinculados con las excavaciones paleontológicas.
Además, hay réplicas de dinosaurios a escala real, senderos interpretativos y un centro dedicado a conocer la historia geológica de la región. La propuesta está orientada tanto a familias como a visitantes interesados en la paleontología, aunque los recorridos al aire libre requieren tomar precauciones frente al sol y las temperaturas de la zona.
Villa Sanagasta, el pueblo que busca estar entre los mejores destinos turísticos del mundo en 2026
El atractivo de Sanagasta no termina en sus fósiles. La localidad forma parte del valle de la Costa Riojana, una región que combina montañas, tradiciones religiosas, producción vitivinícola y turismo rural.

Entre sus propuestas se encuentran los recorridos por bodegas y viñedos, el mercado artesanal, el templo de la Virgen India y la Cueva de las Brujas, un espacio vinculado con leyendas populares de la región.
En agosto de 2026, la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación oficializó su candidatura a los Best Tourism Villages 2026. La distinción busca reconocer pueblos que preservan sus valores culturales y naturales y desarrollan el turismo como herramienta de crecimiento local. De esta manera, el pueblo riojano busca que su patrimonio científico y cultural alcance mayor reconocimiento internacional.
Dónde queda Villa Sanagasta y cómo visitar el Parque de Dinosaurios
Villa Sanagasta se encuentra a unos 27 kilómetros de la ciudad de La Rioja, capital provincial, y se accede por la Ruta Provincial 75. El Parque Geológico está ubicado en las inmediaciones de la localidad, en un entorno de montañas y formaciones sedimentarias rojizas.
Según la información publicada por Turismo de La Rioja, el parque cuenta con recorridos de 10 a 18 horas, con última salida a las 17. Los horarios y las tarifas pueden cambiar, por lo que conviene confirmarlos antes de viajar.
El sitio ofrece una oportunidad poco habitual: conocer un paisaje que conserva evidencias de cómo se reproducían los dinosaurios hace millones de años.
Y mientras Villa Sanagasta espera el resultado de su candidatura internacional, sus nidos fósiles siguen siendo testimonio de una historia natural que convirtió a un pequeño rincón argentino en un lugar de interés científico mundial.


















