
En uno de los días más tristes de la historia del deporte argentino, como aquel recordado 17 de octubre de 1981, Carlos Reutemann quedó en las puertas de coronarse en la Fórmula 1 tras perder por apenas un punto en el Gran Premio de Las Vegas.
A 45 años de esa carrera que se disputó en el estacionamiento del hotel Caesars Palace, quien la revivió fue Sergio Rinland, ingeniero y diseñador argentino, al recordar una charla que tuvo con Patrick Head -ex copropietario de la escudería-, en Cerdeña, donde le contó lo sucedido en esa definición, y sumarse años después a la escudería: “Fue una experiencia dura para todos los argentinos”.

En diálogo con NA, Rinland aclaró que el equipo no le pasó factura a Lole por su triunfo en el GP de Brasil del 29 de marzo de 1981, en el que desobedeció al equipo y superó a su compañero, Alan Jones: “Tanto Frank (Williams) como Patrick no sacrificarían un triunfo o un campeonato por un capricho”.
“Yo trabajé en Williams durante el diseño y primeras carreras del FW11 como ingeniero de pista de (Nigel) Mansell. En mi rincón de la sala de diseño me habían puesto un cuadro con Lole en el FW07: sabían de mi admiración por quien fue nuestro último gran representante argentino en la Fórmula 1. En esa época mi relación con Patrick era de ingeniero jefe a ingeniero junior, pero con los años, y luego de haber dejado Williams para probar otro camino y ser jefe de diseño por mis propios méritos, entablamos una amistad que dura hasta hoy”, inició.

En pleno encuentro en Cerdeña, Rinland le consultó sobre aquella jornada oscura de nuestro deporte: “‘¿Qué pasó con Lole en Vegas?’. La respuesta fue corta y segura, como si hubiese sido ayer: ‘Le falló el embrague, que le patinaba en cada reducción, cosa que descubrimos al regreso a la fábrica, pero Lole creyó que era un problema de la caja y, para cuidarla y que no se rompiera, aminoró el ritmo. Típico Reutemann, siempre pensando en no maltratar al auto, y así Piquet lo pudo pasar”.
La temporada 81, una chance perdida para la Argentina
El piloto santafesino había realizado una temporada extraordinaria al volante del Williams-Ford. Con victorias en Brasil y Bélgica, además de una notable regularidad, llegó a la última fecha con 49 puntos contra 48 de Piquet. La definición prometía un duelo apasionante entre dos de los mejores pilotos de la época.

En la carrera decisiva, en la que se quedó con la pole, su Williams comenzó a mostrar problemas mecánicos desde las primeras vueltas. El argentino perdió rendimiento, fue retrocediendo posiciones y nunca pudo pelear por los puestos de punta. Finalmente terminó octavo y fuera de los puntos.
Por su parte, a Nelson Piquet finalizó quinto y sumó los puntos necesarios para quedarse con el título por una diferencia mínima: 50 unidades contra 49 del Lole.

Muchos argentinos mantienen hasta el día de hoy que la relación con Williams se había deteriorado después de que el argentino desobedeciera una orden de equipo en el Gran Premio de Brasil, cuando se negó a cederle la victoria a su compañero y campeón vigente, Alan Jones.
Sin embargo, más allá de las especulaciones, uno de los mejores pilotos de la historia de nuestro país se quedó sin su merecido título pero ganó el reconocimiento de un pueblo que siempre lo ubicó en el olimpo de los tuercas.












