
En las últimas horas, Teresa Costantini escribió en su cuenta de Instagram que su exposo, Eduardo Costantini, le habría pedido sacar los restos de sus padres de la parcela que tiene en el cementerio Jardín de Paz. Ahora, el empresario se refirió a la acusación y aseguró que “es una mentira absoluta”.
Teresa compartió un posteo en sus redes sociales en el que tituló “El jardín no tiene paz” y recordó la relación que tuvieron sus padres con su exmarido. Pero lo que en realidad quiso dar a conocer fue que Eduardo le habría pedido que sacara los restos de sus padres de la parcela familiar “por falta de espacio”.
En una entrevista con LA NACION, Eduardo dijo que tiene tres parcelas en el cementerio y que están ocupadas por familiares. Entre ellos están los padres de Teresa y una de sus abuelas. “Ya no son familiares míos. Yo no entro: si mañana me muero, no tengo lugar”, expresó.

“Como la mayoría de los familiares están reducidos a cenizas, le pregunté a algunos de mis hijos si estaban dispuestos a hacer el traslado de las cenizas de sus abuelos y de su bisabuela a otro lugar dentro del cementerio. No es algo extraño, es algo que se hace comúnmente en los cementerios. Como mis hijos no estuvieron de acuerdo, jamás se avanzó con esta idea”, relató.
Teresa había asegurado que el pedido fue a través de un tercero. Sin embargo, Eduardo dice que no envió a nadie. “Quizás alguno de mis hijos le comentó, le dijo lo que yo había pensado. No lo sé”, expresó. Y contó que no puede avanzar con el movimientos de los restos ya que sería ilegal sin el permiso del familiar directo.

Después de la repercusión que tuvo el tema en los medios, el empresario dijo haber cerrado el tema comprando otra parcela “para seguir agrupando a los próximos muertos”.
Qué dice el posteo completo de Teresa Costantini
Mis padres Susana Lopez Naguil y Carlos Correa Avila. Los sigo imaginando así, en la infinita conversación que mantuvieron en vida. Fuimos testigos de su amor; nosotros, sus hijos, nietos y bisnietos.
Papá murió el 6 de enero de 1994, a los 77 años. Fue él quien le consiguió el primer trabajo a Eduardo cuando nos casamos y nos dio parte del dinero junto a su hermana y mi abuela para comprar nuestro primer departamento. Nadie se hace solo. Mamá se fue el 1 de agosto de 2006, a sus 81 años. Eduardo la visitó meses antes de partir y luego nos acompañó al Jardín de Paz a despedirla. La quería mucho.
Allí es donde descansan juntos desde entonces. Y allí también están quienes fueron mis suegros, María Carolina Malbrán y Vicente C. Costantini, a quienes quise mucho y me quisieron también. Los abuelos, bisabuelos, tatarabuelos de mis hijos, nietos y bisnietos. Están ahí todos juntos porque somos familia, una tribu que se multiplica. Y eso, su origen, no se borra ni se olvida. Se honra. En ese jardín, al despedirlos, se consagró el espacio sagrado que los abriga para siempre.
Si llegaste hasta aquí, entiendo que te preguntes: ¿a qué viene esto Tere? Viene a que desde hace meses el Jardín no tiene Paz. Eduardo, a través de un tercero me hizo llegar un pedido: ‘quiero que saques a tus padres de Jardín de Paz’. Así nomás. El pedido nos dejó tambaleando a toda la familia. Quien me transmite el mensaje me cuenta que le dijo: ‘dejate de joder Eduardo, no me hagas pedirle esto a Teresa, dame una razón: falta de espacio’.
El Eduardo que muchos conocimos fue un hombre bueno. Ese hombre acompañó a mamá hasta su morada final. No sé en qué momento se fue. Vuelvo al principio: papá y mamá, en su conversación interminable. Me aquieta imaginar que no han escuchado nada. Que saben que como dijo Benedetti ‘ni siquiera esos sobrios modestos inmortales se borran para siempre de nosotros, los otros’. Ahí están. Ahí se van a quedar.



















