
El hueco en la base de las botellas de vino, conocido como picada o punt, tiene una historia vinculada con las técnicas artesanales de fabricación del vidrio. Desde al menos comienzos del siglo XVII, esta concavidad ayudaba a estabilizar los recipientes y evitar que las marcas ásperas dejadas por las herramientas de los sopladores entraran en contacto con las mesas. Aunque actualmente suele asociarse con la costumbre de apoyar el pulgar al servir, las investigaciones históricas identifican otras funciones anteriores.
Por qué las botellas de vino tienen un hueco en la base
Antes de la producción industrial, los artesanos elaboraban las botellas soplando vidrio fundido. Para completar su fabricación, utilizaban una varilla metálica conocida como pontil, que permitía sujetar el recipiente caliente mientras trabajaban en su cuello y abertura.
Al retirar esa herramienta podían quedar pequeñas protuberancias, restos de vidrio adheridos y marcas ásperas en la base. Estas irregularidades podían impedir que la botella permaneciera estable sobre una superficie plana.

La concavidad permitía mantener esas marcas por encima del anillo exterior de apoyo, evitando su contacto directo con las mesas y favoreciendo la estabilidad del recipiente.
La documentación del Historic Glass Bottle Identification & Information Website, una referencia especializada en arqueología histórica, identifica esta función entre las explicaciones de la hendidura y registra su presencia en botellas desde al menos comienzos del siglo XVII.
Qué ocurrió en Inglaterra en 1632 y quién fue Sir Kenelm Digby
Durante la década de 1630, Inglaterra experimentó avances en la fabricación de botellas de vidrio más resistentes, capaces de soportar mejor el almacenamiento y transporte de bebidas.
Uno de los personajes vinculados con esa transformación fue Sir Kenelm Digby, a quien documentos judiciales del siglo XVII atribuyeron el desarrollo de un nuevo tipo de botella.
Una investigación de Historic England recupera una controversia de 1662 entre fabricantes. Durante aquella disputa, el fiscal general inglés sostuvo que Digby había desarrollado esas botellas aproximadamente 30 años antes, hacia 1631 o 1632.

Sin embargo, el estudio también recoge evidencias de producción anterior y advierte que la autoría de aquella innovación continúa siendo discutida. La documentación no demuestra que Digby inventara el hueco en 1632, aunque permite relacionar ese período con la evolución de las botellas modernas.
Para qué sirve hoy el hueco de las botellas de vino y por qué todavía se utiliza
Con la industrialización desapareció la necesidad de utilizar el pontil en la fabricación convencional, pero la concavidad continuó formando parte del diseño de numerosos envases.
Según la documentación especializada en arqueología histórica, el hueco puede contribuir a mejorar la estabilidad, reforzar determinadas bases y facilitar la acumulación de sedimentos. En algunas técnicas tradicionales de elaboración de vinos espumantes también interviene en la manipulación de las botellas.
La costumbre de colocar el pulgar en la hendidura al servir constituye otro uso posible, aunque las fuentes históricas no permiten establecer que haya sido el motivo de su aparición.
Este artículo fue elaborado por un periodista de Canal 26 con la asistencia de la IA.




















