El Bar Notable que resurgió de las cenizas y donde Gardel descubrió su vacación: queda en Balvanera y tiene 135 años
Fundado en 1890, cerró en 1993 hasta que mucho tiempo después comenzó su reconstrucción y volvió a abrir en el 2007. Historia de un lugar que respira y vibra tango.

Una de las características que hacen de Buenos Aires una ciudad fascinante es la presencia de Bares Notables que son, como su nombre lo indica, bares tienen como característica el ser los más representativos de la esencia porteña.
Son 80 los que hoy en la actualidad se encuentran en funcionamiento, ubicados en diferentes barrios. Pero solo uno puede decir que tiene un tango en su honor y ese es Café de los Angelitos, a quien Cátulo Castillo le compuso una pieza musical bautizada con el mismo nombre.
¿Qué lo vuelve tan especial y cómo se convirtió en todo un símbolo para el tango? La historia de un bar que le ganó al olvido.

Café de los Angelitos
Ubicado en la esquina de Avenida Rivadavia y Rincón del barrio de Balvanera, fue inaugurado en 1890 con el nombre de Bar Rivadavia por el inmigrante italiano Bautisto Fazio con instalaciones precarias y piso de tierra.
Con el paso del tiempo cambió de nombre. Los vecinos del barrio comenzaron a llamarlo el bar de “los angelitos” porque era frecuentado por rufianes y buscapleitos que solían pelearse puertas adentro.
Se convirtió en uno de los principales centros de payada y desde 1912, Carlos Gardel y José Razzano establecieron allí la mesa de su “barra”, hasta comienzos de los años 1930. Para esa época el sitio fue adquirido por Ángel Salgueiro, quien lo refaccionó y le dio el nombre actual.

En 1927 se construyó a pocos metros la Casa del Pueblo del Partido Socialista, razón por la cual el café comenzó a ser frecuentado por muchos dirigentes políticos pertenecientes a ese partido, como Alfredo Palacios. Otros personajes habituales fueron Osvaldo Pugliese, Cátulo Castillo, Aníbal Troilo, Juan B. Justo y Florencio Parravicini.
Para 1944 José Razzano y Cátulo Castillo compusieron el tango Café de los Angelitos, éxito en la voz del tano Alberto Marino con la orquesta de Aníbal Troilo: ¡Café de los Angelitos! ¡Bar de Gabino y Cazón! Yo te alegré con mis gritos en los tiempos de Carlitos por Rivadavia y Rincón.

Ocaso y resurrección
Para 1992 el Café de los Angelitos cerró sus puertas después de más de cien años de historia. El edificio quedó en pésimas condiciones como consecuencia del abandono, que se ordenó su demolición.
Afortunadamente, para 2006, fue reconstruido y reinaugurado en 2007 con un gran espectáculo musical.
Su decoración sobria y elegante con madera oscura, cristales, vitraux, bronces y mosaicos calcáreos le otorgan su tradicional personalidad. Hoy, además de tomar un café o comer algún plato típico, se pueden disfrutar shows de tango.

El hombre que inspiró a Gardel
En una entrevista que Carlitos brindó en París, durante el año 1929, aseguró que uno de los payadores históricos de la República Argentina fue uno de sus mayores inspiradores. “Una vez oí a Gabino Ezeiza, el famoso payador tan celebrado y querido en mi patria. Entonces mi entusiasmo se acentuó. Sus canciones, su expresión, su manera, me encantaban y cabe a mi buena fé declarar que fue el mejor de su época y que, quizá hasta la fecha, no ha sido superado”, aseguró.

“Gabino poseía inspiración, fuerza emotiva e inspiración; Además, ‘hacía hablar’ a su guitarra... La mayoría de sus canciones eran compuestas por él y algunas de ellas aún perduran en el recuerdo de los que forman la ‘barra vieja’”, agregó.
Se convirtió en el referente por excelencia de la payada argentina, asociada a las pulperías, al gaucho, al trabajo en el campo, tiene como principal referente a un porteño descendientes de negros esclavizados, un ejemplo más de cómo la mixtura entre lo migrante, lo indígena y lo criollo conforman parte de la identidad nacional, en esta parte de la región.


















