Nuevo hogar del sable corvo: historia y vida del cuartel que custodia la reliquia de San Martín
Un espacio cargado de simbolismo que combina tradición militar, arquitectura centenaria y la solemnidad de custodiar uno de los emblemas más poderosos de la identidad argentina. Allí, en el Gran Hall de los Símbolos, la reliquia del Libertador encuentra un hogar que narra su propia historia.
En el corazón del barrio porteño de Palermo, sobre la Avenida Luis María Campos 554, se levanta uno de los espacios más emblemáticos de la tradición patriótica argentina: el Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”. Allí, en un ámbito cargado de simbolismo, disciplina y memoria histórica, descansa hoy el sable corvo del Libertador, la pieza material más poderosa asociada a la identidad nacional.
Un salón que respira historia: el Gran Hall de los Símbolos
El sable se exhibe en el Gran Hall de los Símbolos, un espacio solemne que combina arquitectura monumental, atmósfera ceremonial y una cuidada museografía militar. La reliquia se encuentra bajo vigilancia permanente de dos granaderos, reafirmando su condición de símbolo patrimonial de primer orden. El arma descansa bajo la imagen de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo, la misma advocación que San Martín proclamó como patrona y generala del Ejército de los Andes en 1811.
Para acceder al salón, los visitantes ascienden una escalera de pendiente pronunciada, un recorrido físico que acompaña el clima de respeto que inspira la pieza. Cada día, una fanfarria militar marca el cierre a las 19, reforzando la liturgia castrense del lugar.

Un edificio con pasado: el cuartel de Palermo
El histórico cuartel donde se exhibe la reliquia fue construido entre 1904 y 1909, y es mucho más que una sede militar: constituye un reservorio de objetos, documentos y símbolos vinculados a la figura del Libertador y su regimiento. Entre sus colecciones se conservan pinturas, condecoraciones, el rosario original de San Martín y hasta su foja de servicios.
El predio, además, alberga piezas clave de la gesta sanmartiniana, como sables modelo 1812 utilizados en combates como Chacabuco y Maipú, integrando así un recorrido museístico que permite comprender el espíritu de la fuerza creada por San Martín en 1812.
Del Museo Histórico al cuartel: un lugar que vuelve a su origen simbólico
El sable corvo regresó al Regimiento tras el Decreto 81/2026, que restituyó su custodia al ámbito militar luego de años de exhibición en el Museo Histórico Nacional. Para el Gobierno, este regreso representa que el arma vuelve “al lugar que nunca debió abandonar”: la unidad creada por el propio San Martín, depositaria de su legado histórico.
Este traslado se enmarca en una larga historia de idas y vueltas. Durante décadas, la pieza alternó entre el museo y el regimiento, motivada en parte por los robos sufridos en 1963 y 1965, que obligaron a reforzar su seguridad.
Un espacio vivo: acceso y experiencia del visitante
Hoy, cualquier persona puede visitar gratuitamente el sable de miércoles a domingo, de 11 a 19, sin inscripción previa. El cuartel abre sus puertas al público como un museo vivo donde la memoria histórica convive con la presencia diaria de los Granaderos, cuerpo ceremonial y heredero directo de la gesta libertadora.
El recorrido invita a una experiencia sensorial e histórica: el silencio del hall, el brillo del sable, la presencia uniforme de los custodios y la arquitectura centenaria construyen un clima que conecta pasado y presente de manera profunda.


















