Las mujeres de Sarmiento
Las mujeres de Sarmiento Foto: Foto generada con IA

Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en San Juan, en un hogar humilde donde los libros eran escasos pero la curiosidad era abundante. Su biografía suele contarse desde los cargos públicos: maestro, periodista, político, presidente. Sin embargo, detrás de esa figura pública hubo un universo profundamente íntimo, habitado por mujeres que lo formaron, desafiaron, amaron y acompañaron. Sus vidas se entrelazaron con la suya dejando huellas emocionales e intelectuales que moldearon al hombre tanto como al estadista.

La maestra que encendió la vocación

Su madre, Paula Albarracín, fue el pilar que sostuvo su educación incluso en la pobreza más extrema. Pero fue Doña Trinidad Albarracín, su maestra primaria, la figura que marcó su destino. Ella no solo le enseñó a leer y escribir: le abrió la puerta a un mundo nuevo.Sarmiento la recordaría toda su vida como la primera persona fuera del hogar que vio en él un futuro distinto. Ese gesto simple —enseñarle a descifrar palabras— encendió el amor por el conocimiento que guiaba todas sus decisiones.

Doña Paula junto con una de las hermanas de Sarmiento
Doña Paula junto con una de las hermanas de Sarmiento

Benita Pastoriza y las primeras heridas del amor

A su regreso del exilio en Chile, Sarmiento se casó con Benita Pastoriza, unión que comenzó con expectativas luminosas pero que rápidamente mostró tensiones. La distancia emocional, los viajes frecuentes de Sarmiento y las diferencias de carácter deterioraron la convivencia.Lo que empezó como un intento de formar un hogar terminó convertido en un vínculo doloroso, dejando en él un sabor amargo y una sensación persistente de fracaso sentimental.

Aurelia Vélez Sársfield: el romance prohibido

Entre las relaciones más intensas y polémicas se encuentra la que mantuvo con Aurelia Vélez Sársfield, hija del influyente jurista Dalmacio Vélez Sársfield.Aurelia era una mujer brillante, autónoma y dueña de una fuerza poco común para su tiempo. Su relación con Sarmiento fue apasionada y compleja, un lazo que combinaba romance, afinidad intelectual y asociación política.

Cuando la relación salió a la luz, la sociedad porteña los castigó sin piedad.Aurelia debió abandonar el país, señalada por la prensa y los círculos sociales. Sarmiento, por su parte, ganó un enemigo influyente: el propio Vélez Sársfield.

Aurelia Vélez Sársfield, historia
Aurelia Vélez Sársfield, historia

Las cartas entre ambos —llenas de complicidad literaria, análisis político y emociones veladas— muestran que su vínculo fue mucho más que un amor clandestino: fue una alianza intelectual que perduró aun en la distancia y el silencio impuesto.

Mary Mann, el amor intelectual a la distancia

En Estados Unidos, Sarmiento encontró otra figura clave: Mary Mann, escritora, pedagoga y viuda del reformador educativo Horace Mann. Ambos compartían una visión renovadora sobre la enseñanza, la civilización y el progreso.Su relación, tejida a través de un extenso intercambio epistolar, fue un refugio de ternura y admiración mutua. Si bien nunca se transformó en un vínculo romántico convencional, muchos historiadores consideran que fue un amor intelectual, una conexión emocional posible solo porque la distancia evitaba los conflictos de la vida cotidiana.

Mary Mann Foto: Archivo

Eugenia Belín Sarmiento, la nieta artista

La nieta más destacada de Sarmiento no fue Dominguita, sino Eugenia Belín Sarmiento, hija de su hijo Dominguito.Eugenia fue una pintora reconocida, formada en París y con obras expuestas en Buenos Aires y en el exterior. También se dedicó a preservar el legado cultural de su abuelo, impulsando homenajes, publicaciones y proyectos educativos.

Fue una presencia luminosa en los últimos años del prócer: lo acompañó, lo retrató y dejó testimonios valiosos sobre su intimidad. Su sensibilidad artística permitió mostrar una imagen más humana de Sarmiento, alejada del bronce.

Eugenia, la nieta brillante de Sarmiento Foto: museo sarmiento

Un legado atravesado por mujeres

La historia de Sarmiento, leída desde sus relaciones personales, adquiere un matiz más cálido y profundo.A su alrededor hubo mujeres que no solo lo acompañaron: lo definieron.

  • Sus maestras formaron su intelecto.
  • Sus amores moldearon su carácter y sus pasiones.
  • Sus aliadas intelectuales alimentaron su pensamiento.
  • Y su nieta Eugenia preservó su memoria con arte y sensibilidad.

Contar la vida de Sarmiento sin ellas es contarla incompleta. Detrás del político incansable hubo un hombre lleno de contradicciones, afectos complejos y vínculos que, de una u otra forma, trazaron su destino.