Andrés, de héroe a bochorno real
Andrés, de héroe a bochorno real Foto: Foto generada con IA

La historia del expríncipe Andrés, hoy Andrew Mountbatten-Windsor, es un recorrido que va desde la gloria militar hasta el derrumbe total de su imagen pública. Su participación en la Guerra de Malvinas, su papel como piloto de helicóptero y su retorno como un joven considerado “héroe de guerra” contrastan de forma dramática con el presente: un miembro caído de la realeza, despojado de sus títulos y detenido en medio de un escándalo histórico vinculado a Jeffrey Epstein.

Se especializó como piloto de helicópteros y fue destinado al Escuadrón Aeronaval 820. Foto: Archivo

El joven héroe en la Guerra de Malvinas

En 1982, Andrés formaba parte activa de la Royal Navy, donde se desempeñaba como piloto de helicóptero Sea King a bordo del portaaviones HMS Invincible. Durante el conflicto en el Atlántico Sur, cumplió misiones de transporte y operaciones antisubmarinas, recibiendo posteriormente una medalla de campaña por su servicio.

Esa experiencia marcó profundamente su imagen pública. Para el Reino Unido, el joven príncipe había demostrado valentía en una guerra real, una situación inédita para un miembro tan cercano a la corona moderna. Durante años, esa participación fue utilizada como símbolo de compromiso y servicio, al punto de que incluso en 2025, pese a haber sido despojado de casi todos sus honores, el rey Carlos III le permitió conservar su medalla de Malvinas.

A su regreso de Malvinas, Andrés fue recibido como un héroe Foto: OBSERVAORIOMALVINAS.LEGISRN.GOV.AR

Del servicio público al escándalo global

Pero la construcción del “príncipe héroe” comenzó a resquebrajarse a principios de los años 2000, cuando sus vínculos con el financista y delincuente sexual Jeffrey Epstein comenzaron a salir a la luz. Fotografías, testimonios y una creciente red de denuncias lo fueron ubicando en el centro de un escándalo internacional que manchó irreversiblemente su reputación.

Para 2019, Andrés había anunciado su retiro de la vida pública tras una entrevista televisiva que intentó aclarar su relación con Epstein pero que terminó por hundirlo aún más. En 2025, Carlos III lo despojó de sus últimos títulos reales, incluido el de príncipe, transformándolo oficialmente en Andrew Mountbatten-Windsor.

Jeffrey Epstein y el príncipe Andrés en 2006. Foto: AMC CRIME.

La caída final: la detención que sacudió a la corona

El 19 de febrero de 2026, día de su cumpleaños número 66, la crisis alcanzó su punto máximo. La policía británica irrumpió en la propiedad donde residía, en la finca de Sandringham, y el expríncipe fue detenido bajo sospecha de mala conducta en el desempeño de funciones públicas. La investigación apunta a que habría compartido información gubernamental confidencial con Epstein mientras ejercía como enviado comercial del Reino Unido.

La operación policial incluyó allanamientos en Norfolk y Berkshire, y marcó un hecho sin precedentes: es la primera vez en la historia moderna que un miembro tan cercano de la familia real británica es arrestado. El propio rey Carlos III declaró que “la ley debe seguir su curso”, en un gesto que evidencia la fractura interna y la gravedad del caso.

Nuevas imágenes del príncipe Andrés en los archivos Epstein. Foto: Department Of Justice.

De héroe a símbolo de vergüenza

Hoy, el hombre que alguna vez surcó los cielos sobre Malvinas y fue recibido como un joven aristócrata valiente enfrenta el peor momento de su vida. Su legado militar ha quedado opacado por las acusaciones, los vínculos con una red de explotación sexual y la pérdida total de su identidad como representante de la corona.

El expríncipe Andrés pasó de ser un ícono de servicio y nobleza a encarnar una de las mayores vergüenzas de la historia reciente de la monarquía británica. Una caída tan abrupta como inevitable, marcada por decisiones personales y alianzas que arrastraron consigo décadas de prestigio.