Elegido por Belgrano: quién fue Cosme Maciel, el protagonista olvidado del nacimiento de la bandera argentina
La historia detrás del primer izamiento de la bandera argentina tiene un protagonista muchas veces olvidado: Cosme Maciel, el santafesino elegido por Manuel Belgrano para elevar por primera vez la nueva enseña patria en Rosario el 27 de febrero de 1812. Su vida, su vínculo con el creador de la bandera y su legado recuperado hoy revelan un capítulo fundamental de nuestra identidad nacional.

Cada 27 de febrero, Rosario vuelve a ser el epicentro de un gesto que definió nuestra identidad nacional: el primer izamiento de la bandera argentina. Pero detrás de esa imagen icónica hay un protagonista que durante mucho tiempo quedó relegado a un pie de página. Su nombre: Cosme Maciel, un santafesino cuya historia merece ocupar el lugar central que le corresponde.
Un vínculo que venía de antes
Aunque la historia escolar solía presentar a Maciel como un civil elegido casi por azar, nuevos aportes historiográficos permiten reconstruir una relación mucho más profunda entre él y Manuel Belgrano. Su tío, Juan Baltazar Maciel, fue nada menos que el sacerdote que bautizó a Belgrano en 1770 y su profesor en el Real Colegio de San Carlos, lo que tejió desde temprano un lazo de confianza entre ambas familias.

Así, cuando Belgrano buscó a alguien para colaborar en el traslado de tropas hacia las recién construidas baterías Libertad e Independencia, no dudó en apoyarse en Maciel, marino mercante experimentado y conocedor del río Paraná.
El momento histórico en Rosario
La tarde del 27 de febrero de 1812, a orillas del Paraná, Belgrano dio la orden de elevar por primera vez la nueva enseña celeste y blanca. Y fue Maciel, regidor del Cabildo de Santa Fe y máxima autoridad civil presente, quien recibió el honor de izarla.
El gesto no fue casual: Belgrano eligió a un civil, y no a un militar, para subrayar que la bandera representaba a la naciente soberanía del pueblo y no solo a un ejército.

Quién era realmente Cosme Maciel
Nacido en Santa Fe el 27 de septiembre de 1784, Maciel pertenecía a una familia tradicional y recibió una educación destacada para su época. Se desempeñó como constructor naval y comerciante fluvial, lo que lo convirtió en una figura clave en la logística militar de los primeros años revolucionarios.
Aunque quiso unirse a la expedición al Paraguay comandada por Belgrano, debió quedarse por la enfermedad de su madre. Sin embargo, aportó sus embarcaciones para transportar tropas, mostrando el fuerte compromiso que marcaría toda su vida pública.
Un legado que todavía se redescubre
La figura de Maciel volvió a resonar con fuerza en los últimos años. Su descendiente directo, José Maciel, ha trabajado incansablemente para reivindicar su legado y recuperar piezas históricas familiares, como un crucifijo de más de 300 años que perteneció a Juan Baltazar Maciel y que fue utilizado en el bautismo de Belgrano.

Incluso hoy, instituciones y municipios santafesinos buscan darle el reconocimiento que durante décadas le fue esquivo, recordando que fue él quien, con manos firmes y emoción profunda, elevó por primera vez el símbolo máximo de nuestra nación.
Una historia que vuelve a emerger
La vida de Cosme Maciel es la de un hombre comprometido con su tiempo, protagonista silencioso de los orígenes de nuestra patria y testigo privilegiado de un acto que cambiaría para siempre la historia argentina. Recuperarlo no es solo un acto de justicia histórica: es volver a mirar la bandera con los ojos de quienes la izaron por primera vez, sintiendo el mismo orgullo y esperanza que animó aquel atardecer de 1812.


















