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En la década de 1950, Argentina liberó faisanes asiáticos en una isla de la Patagonia: hoy dominan sus bosques y preocupan a los científicos

Las aves fueron trasladadas a la Isla Victoria como parte de un ambicioso proyecto de transformación natural. Más de 70 años después, consiguieron establecerse en toda la zona y despiertan el interés de los científicos.

Faisanes
Más de 70 años después, lograron establecer una población más abundante que en algunos sectores de su hábitat Foto: Wikipedia
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Entre los coihues, cipreses y senderos de la Isla Victoria, en medio del lago Nahuel Huapi, todavía aparece una figura inesperada. Tiene una larga cola blanca, el pecho oscuro y una llamativa cara roja. Aunque parece formar parte del paisaje desde siempre, el faisán plateado no es originario de la Patagonia.

Esta ave procede de Asia y fue introducida deliberadamente en la isla durante la década de 1950. En aquellos años, el objetivo era incorporar animales ornamentales y de caza a un territorio que funcionó como un verdadero laboratorio natural argentino.

La experiencia superó las expectativas. Los faisanes se reprodujeron, avanzaron sobre diferentes sectores de la isla y alcanzaron densidades superiores a las observadas en algunos puntos de su ambiente natural.

Una isla convertida en laboratorio natural

La Isla Victoria tiene aproximadamente 31 kilómetros cuadrados y se encuentra en el sector neuquino del lago Nahuel Huapi. Actualmente forma parte del Parque Nacional Nahuel Huapi, pero durante el siglo XX fue escenario de numerosos proyectos forestales, turísticos y científicos.

La transformación comenzó a principios del siglo pasado, cuando Aarón de Anchorena llegó a la región y obtuvo derechos para utilizar la isla. Allí impulsó una estancia, construyó instalaciones y promovió la llegada de plantas y animales procedentes de diferentes continentes.

Faisanes
Las aves fueron llevadas a la Isla Victoria como parte de un ambicioso proyecto que buscaba transformar el paisaje patagónico Foto: Wikipedia

Por entonces, introducir especies extranjeras era considerado un símbolo de progreso. Todavía no se conocían en profundidad las consecuencias que estos organismos podían provocar sobre los ecosistemas locales.

Con el paso de los años, el Estado desarrolló allí un vivero y proyectó una estación zoológica de unas 2.200 hectáreas, pensada como centro de investigación y atractivo turístico. La isla llegó a funcionar como un espacio de aclimatación, donde se estudiaba si especies de otros lugares podían sobrevivir en la Patagonia.

Los faisanes que llegaron desde Asia

Los registros históricos señalan que en la isla hubo faisanes dorados, diamantinos, de dorso negro y plateados, además de pavos reales. Sin embargo, solo algunas variedades lograron reproducirse sin asistencia humana.

El caso más exitoso fue el del faisán plateado, cuyo nombre científico es Lophura nycthemera. Originario del sudeste asiático, fue introducido durante la década de 1950 y terminó distribuyéndose por toda la Isla Victoria.

Los machos se distinguen por su plumaje blanco y negro, la extensa cola y la piel roja alrededor de los ojos. Las hembras presentan colores pardos, que les permiten ocultarse entre la vegetación.

Estas aves pasan buena parte del día buscando alimento en el suelo. Remueven hojas y tierra para encontrar semillas, frutos, raíces e invertebrados. Ese comportamiento genera interrogantes sobre los posibles cambios que pueden producir en el bosque patagónico.

Por qué consiguieron conquistar la isla

Una investigación publicada en 2017 utilizó cámaras trampa y recorridos de observación para estudiar la población. Los científicos descubrieron que los faisanes frecuentaban especialmente las zonas con mayor intervención humana.

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En la década de 1950, Argentina liberó faisanes asiáticos en una isla de la Patagonia Foto: Instagram @chacraeducativasanisidro

Los caminos, edificios, jardines y antiguos sectores productivos habrían creado condiciones favorables para su alimentación y desplazamiento. En otras palabras, la transformación humana del paisaje facilitó su expansión.

El estudio también encontró una elevada presencia de ejemplares en áreas menos alteradas. En algunos sectores, su densidad resultó mayor que la registrada dentro de su distribución natural en Asia.

De atractivo turístico a desafío ambiental

Durante décadas, los faisanes fueron valorados principalmente por su belleza. Sin embargo, la mirada sobre las especies introducidas cambió.

Actualmente, una especie puede ser considerada invasora cuando consigue establecerse, expandirse y generar efectos sobre la biodiversidad, la economía o los valores culturales. La Argentina posee un sistema oficial que registra cientos de organismos exóticos presentes en el territorio.

En el caso del faisán plateado, los investigadores todavía analizan el alcance de sus consecuencias. Su tamaño, alimentación y abundancia podrían afectar la vegetación del suelo y modificar la relación entre las especies nativas.

Más de 70 años después de su liberación, los faisanes continúan caminando libremente por la Isla Victoria. Su presencia constituye una postal llamativa, pero también recuerda cómo una decisión humana puede transformar un ecosistema durante generaciones.

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