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En 1823 nació el hijo de un prócer que se formó en Europa: 31 años después, diseñó la residencia presidencial

Prilidiano Pueyrredón fue mucho más que el heredero de uno de los protagonistas de la Independencia: retrató la Argentina del siglo XIX y dejó su huella en uno de los edificios políticos más famosos del país.

Prilidiano Pueyrredón
Prilidiano Pueyrredón murió a los 47 años Foto: Argentina.gob.ar.
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Su apellido aparece en calles, estaciones y plazas de la Argentina. Sin embargo, su historia permaneció durante años detrás de la figura de su padre. Prilidiano Pueyrredón nació en Buenos Aires el 24 de enero de 1823, dentro de una familia vinculada al poder y a los acontecimientos que marcaron el nacimiento de la Nación.

Era hijo de Juan Martín de Pueyrredón, militar, político y Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Su padre había sido, además, uno de los principales colaboradores de José de San Martín durante la preparación del Cruce de los Andes.

Prilidiano tomó otro camino. Se convirtió en pintor, ingeniero y arquitecto, y utilizó esas disciplinas para registrar la vida cotidiana de una Buenos Aires que comenzaba a transformarse.

A los 31 años recibió un encargo que atravesaría generaciones. En 1854 diseñó la residencia que décadas más tarde se convertiría en la Quinta Presidencial de Olivos.

El hijo de un prócer que se formó en Europa

Su infancia estuvo atravesada por los conflictos políticos y las guerras civiles. En 1835, cuando tenía alrededor de 12 años, viajó con su familia a Europa.

Vivió en París, pasó por Cádiz y también residió en Río de Janeiro. Durante esos años estudió ingeniería y arquitectura, además de perfeccionar su técnica artística.

Juan Martín de Pueyrredón
Juan Martín de Pueyrredón

Aquella formación le permitió desarrollar una mirada diferente sobre la Argentina. Al regresar al país, no se limitó a vivir del prestigio familiar: instaló talleres, recibió encargos y buscó consolidarse como un artista profesional.

Su producción incluyó retratos de integrantes de la elite porteña, escenas rurales y representaciones de personajes que pocas veces ocupaban un lugar central en el arte.

El pintor que retrató dos mundos diferentes

Prilidiano Pueyrredón observó una sociedad dividida entre las familias poderosas de la ciudad y los trabajadores que sostenían la vida cotidiana.

En sus cuadros aparecieron gauchos, peones, capataces, lavanderas, pulperías, caballos y caminos rurales. Obras como Un alto en el campo, Capataz y peón de campo y Lavanderas del Bajo Belgrano permiten conocer costumbres y paisajes de mediados del siglo XIX.

Prilidiano Pueyrredón
Prilidiano Pueyrredón, el artista que diseñó la residencia de Olivos Foto: Argentina.gob.ar.

Al mismo tiempo, realizó retratos de figuras destacadas de Buenos Aires. Sus pinturas mostraban la vestimenta, los gestos y las aspiraciones de los sectores acomodados.

Prilidiano consiguió representar dos realidades que convivían, pero que rara vez eran observadas con la misma atención. Antes de la expansión de la fotografía, sus obras conservaron escenas que podrían haberse perdido para siempre.

La casa que terminó convertida en residencia presidencial

En 1854, Miguel de Azcuénaga le encargó el diseño de una residencia en una quinta ubicada en Olivos.

Pueyrredón proyectó una construcción de estilo neoclásico, con galerías, columnas y grandes espacios abiertos hacia el entorno natural. En ese momento era simplemente una vivienda privada, alejada del movimiento del centro porteño.

Quinta de Olivos
Quinta de Olivos

Con el paso del tiempo, la propiedad quedó en manos del Estado nacional y adquirió una función inesperada. La residencia diseñada por el hijo de un prócer terminó transformándose en la Quinta Presidencial de Olivos, uno de los lugares más representativos del poder político argentino.

Su actividad como arquitecto e ingeniero también estuvo relacionada con otras intervenciones urbanas. Participó en proyectos vinculados con espacios públicos y edificios de una Buenos Aires que crecía rápidamente.

Un artista que quiso vivir de su obra

Otro aspecto novedoso de su trayectoria fue la manera en que difundió su producción. Exhibía pinturas, promocionaba su trabajo y enseñaba a discípulos dentro de sus talleres.

Prilidiano Pueyrredón
El hijo de un prócer que dejó su propia huella en la historia Foto: Argentina.gob.ar.

Esta forma de trabajar lo convirtió en uno de los primeros artistas argentinos que intentaron desarrollar una carrera profesional. Su taller funcionó como un espacio de creación, aprendizaje y circulación cultural.

Pese a pertenecer a una familia influyente, Prilidiano no se conformó con el reconocimiento heredado. Construyó una identidad propia a partir del arte, la ingeniería y la arquitectura.

Murió joven, pero dejó dos legados

Prilidiano Pueyrredón murió el 3 de noviembre de 1870, en San Isidro. Tenía apenas 47 años.

Durante mucho tiempo fue recordado principalmente como el hijo de Juan Martín de Pueyrredón. Sin embargo, su producción demuestra que dejó una marca propia en la historia argentina.

Su padre colaboró con la construcción política de la Independencia. El hijo, en cambio, ayudó a construir las imágenes con las que la Argentina comenzó a reconocerse.

Entre los dos quedó una conexión singular: uno participó del nacimiento de la Nación y el otro se dedicó a pintarla, retratarla y diseñar algunos de sus espacios más emblemáticos.

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