Nunca más a los golpes de estado,  nunca más a las dictaduras militares.
Nunca más a los golpes de estado, nunca más a las dictaduras militares.

Se cumple medio siglo del golpe cívico militar que derrocó al gobierno constitucional de Isabel Perón e inauguró una etapa de terrorismo de estado y destrucción económica que trastocó para siempre los cimientos de la Argentina y sus consecuencias todavía la estamos pagando el conjunto de los argentinos.

En estas semanas se suceden las reflexiones en torno al 24 de Marzo, recordado como el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, a modo de interpretación de lo que vivimos 50 años atrás para tratar de entender las circunstancias que nos arrojaron al peor de los mundos de la violencia y el atropello y, sobre todo, para que no volvamos a cometer los mismos errores.

El golpe que encabezaron el general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Ramón Agosti no fue el fruto del delirio de un grupo de comandantes, sino que contó con el apoyo de sectores civiles y de grandes empresarios ligados a interés económicos nacionales e internacionales. Lejos de buscar soluciones dentro de la ley al deterioro que sufría el país, esos sectores optaron por romper el orden institucional e imponer por la fuerza un plan político y económico que arrojó al país a sus horas más oscuras.

Dictadura militar en la Argentina. Foto: NA

En siete años, de 1976 a 1983, la dictadura impuso el primer experimento económico neoliberal que provocó a lo largo y ancho del país una profunda desindustrialización, la caída del 49 al 32% de la participación de los trabajadores en el ingreso nacional y una enorme concentración de la riqueza, junto a una inflación desbocada y una deuda externa impagable.

Como corolario final a tanta ignominia y para salvar la ropa, la dictadura llevó a la Argentina a una guerra justificada con argumentos históricos, pero fuera de toda lógica, que nos hizo retroceder en nuestro reclamo soberano sobre las Islas Malvinas y perder a cientos de jóvenes soldados que cayeron en aquella tierra irredenta defendiendo la bandera nacional.

Siete años de autoritarismo de la mano de una política de violación de Derechos Humanos que despertó una cacería de dirigentes sindicales, persecución laboral e la intervención de organizaciones gremiales. La desaparición forzada y sistemática de personas fue una de las herramientas usada por la dictadura para disciplinar la protesta social. Política que despertó reclamos en todo el mundo y en organismos internacionales. El Juicio a la Juntas Militares, donde se juzgó el accionar de los uniformados de la dictadura, probó que se trató de un plan criminal para poner en marcha una represión ilegal nunca antes vista.

Hoy toca recordar el inicio del período más trágico de la Argentina del Siglo XX. Su final dio lugar al inicio del período democrático más extenso que haya vivido nuestro país y la convicción de que ninguna crisis institucional, por más profunda y grave que sea, puede solucionarse violando la ley y rompiendo el pacto constitucional que nos une como nación. Nunca Más a los golpes de estado, nunca más a las dictaduras.