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Una isla de África recuperó 18 toneladas de plástico en solo 8 meses y convirtió la basura en una enorme fuente de ingresos

En una comunidad costera de Kenia, los habitantes comenzaron a recolectar residuos que terminaban en el océano y transformaron el problema ambiental en una oportunidad económica. El proyecto también busca proteger tortugas marinas, manglares y otras especies amenazadas por la contaminación.

Una isla de Kenia recuperó 18 toneladas de plástico en solo 8 meses y creó una nueva forma de generar ingresos mientras protege el medio ambiente.
Los habitantes de Pate, en Kenia, lograron recuperar 18,1 toneladas de residuos plásticos entre agosto de 2025 y marzo de 2026. Foto: IFAW
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En una pequeña isla de Kenia, donde la pesca representa una actividad fundamental para numerosas familias, los residuos plásticos dejaron de ser solamente un problema ambiental. Un proyecto comunitario consiguió recuperar más de 18 toneladas de este material en ocho meses y puso en marcha un sistema que permite a los habitantes recibir dinero por recolectar basura.

La iniciativa se desarrolla en la isla Pate, ubicada en el archipiélago de Lamu, frente a la costa oriental de África. Allí, la acumulación de botellas, redes de pesca, envases y otros desechos amenaza los ecosistemas marinos y afecta a las comunidades que dependen de ellos.

Una isla de Kenia recuperó 18 toneladas de plástico en solo 8 meses y creó una nueva forma de generar ingresos mientras protege el medio ambiente.
Una isla de Kenia recuperó 18 toneladas de plástico en solo 8 meses y creó una nueva forma de generar ingresos mientras protege el medio ambiente. Foto: IFAW

Entre agosto de 2025 y marzo de 2026, los participantes recolectaron 18,1 toneladas de plástico. Según los responsables del programa, aproximadamente 9,2 toneladas procedían directamente de playas, manglares y otros ambientes marinos. El resto fue recuperado en viviendas y sectores urbanos antes de que pudiera llegar al océano o terminar quemado o enterrado.

El trabajo reúne a organizaciones locales, pescadores, grupos de mujeres y jóvenes, con el apoyo del International Fund for Animal Welfare (IFAW) y The Flipflopi Project, una iniciativa dedicada a recuperar residuos plásticos y promover su reutilización.

Cómo una comunidad de Kenia logró recuperar toneladas de plástico del océano

La contaminación marina representa un problema persistente para las poblaciones costeras del archipiélago de Lamu. La infraestructura de gestión de residuos es limitada y parte de la basura termina acumulándose en espacios abiertos, manglares y playas.

A esta situación se suma otro fenómeno: las corrientes oceánicas transportan residuos desde lugares distantes y los depositan en las costas de Kenia. Entre los objetos encontrados aparecen incluso botellas procedentes de otros países.

Una isla de Kenia recuperó 18 toneladas de plástico en solo 8 meses y creó una nueva forma de generar ingresos mientras protege el medio ambiente.
Los habitantes de Pate, en Kenia, lograron recuperar 18,1 toneladas de residuos plásticos entre agosto de 2025 y marzo de 2026. Foto: IFAW

Para enfrentar el problema, Flipflopi desarrolló un sistema de recolección comunitaria que funciona en cinco sectores de la isla: Mtangawanda, Pate Village, Shanga Ishakani, Shanga Rubu y Kizingitini.

Los habitantes reúnen los materiales, los separan y los llevan a estaciones donde son pesados y registrados. Posteriormente, los residuos pasan por procesos de clasificación y acondicionamiento para facilitar su transporte y recuperación.

El programa logró organizar una cadena de trabajo que antes no existía de manera sistemática en la isla. En lugar de depender exclusivamente de jornadas esporádicas de limpieza, los participantes pueden recolectar materiales y recibir una compensación económica. Los residuos recuperados incluyen botellas de plástico, cuerdas utilizadas en la pesca, bolsas de rafia y envases rígidos, entre otros objetos que pueden permanecer durante largos períodos en el ambiente.

De la basura a una fuente de ingresos: cuánto reciben los habitantes por reciclar

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su sistema de incentivos económicos. Según IFAW, los participantes reciben 15 chelines kenianos por kilogramo de botellas plásticas y 10 chelines por kilogramo de plásticos rígidos. Una parte de los ingresos también se destina a actividades comunitarias de limpieza ambiental.

Una isla de Kenia recuperó 18 toneladas de plástico en solo 8 meses y creó una nueva forma de generar ingresos mientras protege el medio ambiente.
El proyecto comunitario permite que los vecinos reciban una compensación por cada kilogramo de plástico recolectado. Foto: IFAW

Los registros de Flipflopi muestran que, entre agosto de 2025 y marzo de 2026, el programa distribuyó 157.275 chelines kenianos entre 144 personas y nueve grupos comunitarios.

Además, el 60% de los participantes individuales eran mujeres, lo que permitió ampliar su participación en actividades vinculadas con la economía circular.

Entre las organizaciones involucradas se encuentra un grupo de mujeres de Kizingitini, que recibió acompañamiento para fortalecer sus actividades económicas. También participa una agrupación de personas con discapacidad que recuperó cerca de 600 kilogramos de plástico mediante nueve entregas desde febrero de 2026.

El reciclaje de residuos plásticos también busca proteger tortugas marinas y otras especies

La importancia ambiental del proyecto va más allá de retirar basura de las playas. El archipiélago de Lamu alberga arrecifes de coral, extensas áreas de manglares y especies marinas que enfrentan distintas amenazas. Entre ellas se encuentran las tortugas marinas y el dugongo, un mamífero acuático clasificado en peligro crítico de extinción.

Manglares. Foto: Unsplash
Los residuos recuperados en playas, manglares y comunidades de la isla son clasificados y acondicionados para facilitar su procesamiento. Foto: Unsplash.

Según IFAW, la región concentra más del 60% de la cobertura de bosques de manglar de Kenia. Estos ambientes cumplen funciones ecológicas fundamentales y sirven como refugio y zonas de desarrollo para numerosas especies.

Los residuos plásticos pueden provocar enredos, lesiones e ingestión accidental en animales marinos. Las cuerdas y redes abandonadas representan un riesgo adicional, especialmente cuando permanecen en el agua durante largos períodos.

Una investigación de campo realizada por Flipflopi en junio de 2025 permitió dimensionar el problema. En cuatro sitios de la isla, los equipos registraron 16.187 objetos de basura de gran tamaño durante una sola semana. El 64% correspondía a materiales plásticos.

El relevamiento también encontró que los sectores de manglar acumulaban residuos a una velocidad considerablemente mayor que las playas estudiadas. Estos resultados ayudan a explicar por qué los responsables del programa consideran necesario mantener la recolección durante todo el año y no limitar las intervenciones a limpiezas ocasionales.

De redes de pesca abandonadas a materiales para construir muebles y recuperar espacios históricos

El proyecto también incorpora tecnologías para transformar parte de los residuos recolectados en materiales reutilizables. Flipflopi desarrolló procesos para trabajar con plásticos procedentes de cuerdas marinas, redes de pesca y boyas. Mediante distintas etapas de tratamiento, algunos de estos materiales pueden convertirse en placas y tablones resistentes.

Según los registros del proyecto, el 60% de los participantes individuales eran mujeres, que encontraron en la recolección una actividad económica complementaria. Foto: un.org

Los productos resultantes tienen aplicaciones en mobiliario, construcciones comunitarias y otras estructuras. Una de las iniciativas más particulares se relaciona con la restauración de una antigua entrada histórica de la isla Pate.

La estructura forma parte de las tradicionales Nueve Puertas de Pate, vinculadas con el patrimonio cultural suajili de la región. Su reconstrucción utiliza plástico reciclado y combina técnicas artesanales con materiales recuperados.

El diseño estuvo a cargo del constructor tradicional de embarcaciones Ali Skanda, junto con especialistas de los Museos Nacionales de Kenia y artesanos de Flipflopi.

De esta manera, el programa conecta la reducción de residuos con la preservación del patrimonio histórico y la creación de nuevas actividades económicas. Además, una organización comunitaria destinó fondos para adquirir tablones reciclados con el objetivo de construir una pasarela entre manglares, mientras que otros participantes comenzaron a utilizar estos materiales en instalaciones locales.

Los desafíos de mantener el reciclaje en una isla sin infraestructura suficiente

A pesar de los resultados obtenidos, el proyecto enfrenta dificultades importantes. La ubicación geográfica de Pate encarece el transporte de los residuos, exige embarcaciones y requiere instalaciones adecuadas para clasificar y procesar materiales de diferentes características.

Estudian el uso de satélites para localizar los plásticos en los océanos
Aproximadamente 9,2 toneladas del plástico recuperado procedían de ambientes marinos, donde los residuos representan una amenaza para distintas especies.

Los responsables también identificaron obstáculos económicos durante los primeros meses de funcionamiento. La participación de los recolectores era irregular y las cantidades recuperadas estaban por debajo de las metas establecidas.

Para mejorar los resultados, Flipflopi modificó los pagos por kilogramo de determinados materiales en febrero de 2026. La organización informó que, después del aumento, se incorporaron nuevos participantes y en marzo se alcanzó una recolección mensual de 3,3 toneladas. Sin embargo, sostener el sistema requiere financiación, mantenimiento, transporte y coordinación entre instituciones.

El programa tiene previsto continuar hasta marzo de 2027, con el objetivo de ampliar la red de recolección, completar nuevos estudios sobre residuos marinos y documentar sus resultados para otras comunidades costeras.

La experiencia de Kenia demuestra que la contaminación por plásticos puede abordarse mediante iniciativas que combinan participación comunitaria, incentivos económicos y recuperación de materiales. Pero también deja en evidencia que retirar basura no es suficiente si no se reducen los residuos desde su origen y se desarrollan sistemas permanentes para gestionarlos.

En Pate, las 18,1 toneladas recolectadas representan un avance concreto. El desafío será sostenerlo y evitar que nuevos residuos vuelvan a acumularse en las playas, los manglares y el océano.

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