
Hace diez años, Annie Schoenberger decidió comprar un terreno cerca de Wonga Beach, en Queensland, Australia, que había sido utilizado durante años para el cultivo de caña de azúcar. Su objetivo era ambicioso: devolverle a ese lugar la selva tropical que alguna vez lo cubrió.
El proyecto ganó impulso en 2015, cuando Annie se contactó con la organización Rainforest Rescue, especializada en la recuperación de bosques tropicales. Un año después, comenzaron las primeras jornadas de plantación comunitaria, que convocaron a cientos de voluntarios y colaboradores.
Más de 119.000 árboles y la recuperación de los humedales
Según datos de Rainforest Rescue, en el predio —que abarca 18 hectáreas— se plantaron más de 119.000 árboles en lo que antes eran tierras despejadas para la caña de azúcar. El trabajo no solo se enfocó en sumar vegetación: el proyecto NightWings también restauró una zona de humedales, clave para el regreso de la fauna y la creación de un corredor biológico para especies nativas.

La transformación del paisaje fue acompañada por el regreso de animales que hacía décadas no se veían en la zona. En 2018, por ejemplo, se registró la presencia de un casuario sureño juvenil, una especie que no había sido observada al sur del río Daintree en más de cuarenta años. En 2022, otro ejemplar joven fue avistado en el área.
Impacto en la fauna y colaboración comunitaria
La progresión de la selva generó las condiciones necesarias para que diversas especies volvieran a poblar la zona, encontrando en este renovado ecosistema un entorno propicio para su desarrollo. Entre los ejemplares documentados destacan:
- Equidnas
- Zarigüeyas rayadas
- Zorros (junto con otros animales)
Asimismo, este proyecto, impulsado de forma conjunta por la comunidad local y voluntarios de distintas partes, demostró la eficacia de la restauración ambiental para revertir décadas de degradación y devolverle la vida a un territorio.





















