
Un partido de fútbol amateur terminó en un grave accidente que abrió una extensa batalla judicial en Mar del Plata. Un hombre que estaba jugando chocó contra una pared ubicada a pocos centímetros del campo de juego y sufrió una fractura que le dejó secuelas permanentes. Años después, la Justicia ordenó una indemnización inicial de $99.275.007,46, más intereses y gastos por tratamientos médicos.
El episodio ocurrió el 17 de agosto de 2008, cuando el joven, que entonces tenía 21 años, estaba jugando un partido en una cancha de césped sintético. En medio de una jugada, derrapó y golpeó su brazo derecho contra una estructura de material ubicada detrás de uno de los arcos.
La pared formaba parte de la base de una antena, estaba situada a unos 50 centímetros del perímetro de juego y no tenía una protección acolchada para amortiguar posibles impactos.
El accidente que terminó en una demanda millonaria
Como consecuencia del choque, el joven sufrió una fractura desplazada del húmero derecho y debió ser trasladado en ambulancia a un hospital público de Mar del Plata.
La gravedad de la lesión derivó en dos operaciones, una de ellas con colocación de placas y tornillos. También tuvo que hacer rehabilitación y continuó padeciendo dolores y dificultades para mover el brazo y el hombro.
Según la pericia médica incorporada al expediente, las secuelas le provocaron una incapacidad permanente del 15%, con limitaciones para realizar determinadas actividades físicas y tareas cotidianas.
Durante el proceso judicial, el club sostuvo que el accidente estaba relacionado con los riesgos habituales del fútbol o con una maniobra imprudente del jugador. También argumentó que la cancha estaba concesionada a un tercero y que, por lo tanto, no debía asumir la responsabilidad.

Sin embargo, el Juzgado en lo Civil y Comercial N.º 4 de Mar del Plata rechazó esos planteos. El magistrado consideró que tanto el propietario del predio como quien explotaba comercialmente las instalaciones tenían la obligación de ofrecer condiciones adecuadas de seguridad.
Por qué la Justicia ordenó pagar casi $100 millones
El fallo determinó que la ubicación de la pared representaba un riesgo para quienes utilizaban la cancha, especialmente por encontrarse tan cerca del área de juego y no contar con un revestimiento que redujera las consecuencias de un impacto.
Además, las partes demandadas no lograron acreditar que la estructura cumpliera con las condiciones de seguridad necesarias ni que existieran advertencias visibles sobre el peligro.
La indemnización inicial quedó distribuida de la siguiente manera:
- $51.605.063,58 por incapacidad sobreviniente
- $7.669.943,88 por gastos médicos, quirúrgicos, rehabilitación y traslados
- $40.000.000 por daño moral
A estas cifras deberán sumarse los intereses correspondientes y los costos de los tratamientos psicológicos y kinesiológicos que todavía deben determinarse. La sentencia también dispuso que el club y el concesionario retiren, alejen o protejan la pared con material acolchado e instalen carteles de advertencia en un plazo de 60 días hábiles.
El expediente atravesó un largo recorrido judicial: una primera sentencia dictada en septiembre de 2024 fue anulada en octubre de 2025, por lo que otro magistrado tuvo que resolver nuevamente el caso.
La decisión pone el foco en el deber de seguridad de los establecimientos deportivos y en la responsabilidad que pueden asumir los propietarios y operadores de canchas cuando existen instalaciones peligrosas para sus usuarios.





















