
La administración de Javier Milei profundiza el proceso de modernización de las Fuerzas Armadas con una serie de proyectos que incluye la incorporación de aviones de combate, helicópteros, vehículos blindados, fragatas y submarinos. El programa contempla inversiones multimillonarias y negociaciones con empresas y gobiernos de Estados Unidos y Europa.
Uno de los puntos centrales es la recuperación de la capacidad submarina de la Argentina, interrumpida después de la tragedia del ARA San Juan, ocurrida en noviembre de 2017. El proyecto analiza la adquisición de tres submarinos convencionales por hasta u$s2.300 millones, mientras también se estudia destinar otros u$s1.200 millones a dos fragatas multimisión.
La eventual inversión naval, que en conjunto podría alcanzar los u$s3.500 millones, aparece incluida en las autorizaciones de crédito público proyectadas para el Presupuesto 2027. Sin embargo, la presencia de estas partidas no significa que las operaciones ya se encuentren cerradas. Servirían, en principio, para habilitar la negociación del financiamiento y avanzar posteriormente con los contratos.
Milei analiza submarinos franceses y alemanes
La competencia para volver a equipar a la Armada Argentina tiene como protagonistas a dos importantes fabricantes europeos. Por una parte se encuentra la francesa Naval Group, que ofrece submarinos de la familia Scorpène. Por la otra aparece la alemana ThyssenKrupp Marine Systems, conocida como TKMS, con una alternativa diésel-eléctrica.
De acuerdo con la información conocida, las propuestas cuentan con mecanismos de financiamiento respaldados por Francia y Alemania. Los estudios técnicos ya habrían sido remitidos al Poder Ejecutivo, por lo que la definición no dependerá solamente de las prestaciones de cada embarcación.

Además del precio y el equipamiento, Milei deberá considerar factores como las condiciones financieras, los plazos de construcción, el mantenimiento, la capacitación de las tripulaciones y la relación estratégica con el país proveedor. Por ese motivo, la elección tendrá una dimensión militar, económica y geopolítica.
Los tres submarinos tendrían como destino la Base Naval Mar del Plata, mientras que las dos fragatas contempladas dentro del programa operarían desde Puerto Belgrano. Para conservar el entrenamiento de los submarinistas argentinos, la Armada realizó prácticas en Perú a bordo de unidades de ese país y participó de ejercicios en simuladores.
Los F-16 ya forman parte de la renovación militar
La recuperación de la capacidad naval avanza en paralelo con la incorporación de los 24 cazas F-16 adquiridos a Dinamarca. Según el cronograma difundido, una segunda tanda de seis aeronaves permitió elevar a 12 la cantidad de aviones recibidos por la Argentina, exactamente la mitad de la flota contratada.
El lote más reciente estuvo integrado por cuatro F-16AM monoplaza y dos F-16BM biplaza. Las aeronaves quedaron vinculadas al Área Material Río Cuarto, en Córdoba, mientras continúa el proceso de preparación de pilotos, técnicos, infraestructura y sistemas de apoyo.
La llegada de los aviones se habría adelantado respecto del calendario inicial. Si no aparecen modificaciones, otros seis F-16 arribarían durante los primeros meses de 2027, antes de completar progresivamente el programa de incorporación.
Para la Fuerza Aérea, el proyecto representa la recuperación de una capacidad supersónica que permaneció limitada durante años. No obstante, la operación requiere mucho más que la compra de las aeronaves: también demanda repuestos, armamento, simuladores, capacitación y un esquema logístico que garantice su funcionamiento a largo plazo.
Helicópteros Black Hawk y blindados para el Ejército
El Ejército Argentino también ocupa un lugar relevante dentro del plan impulsado por Milei. Antes de que termine 2026 se espera la llegada de cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk procedentes de las reservas de Estados Unidos. Estas unidades integrarían una primera etapa de un programa más amplio, con una flota proyectada de hasta 20 aeronaves.
La operación fue canalizada mediante el sistema estadounidense de Ventas Militares al Extranjero y tendría un techo de hasta u$s140 millones. Los helicópteros podrían emplearse en traslado de personal, vigilancia de fronteras, respuesta ante emergencias, asistencia humanitaria y operaciones contra organizaciones criminales.
A este capítulo se suma la incorporación de vehículos blindados Stryker 8x8. El entendimiento contempla 235 unidades en distintas configuraciones, entre ellas transporte de infantería, evacuación médica, comando y apoyo de fuego. Una primera partida de 50 vehículos fue inspeccionada en Texas y se proyectaba su llegada antes de finalizar el año.
Una inversión que abre un debate económico y estratégico
La modernización militar busca recuperar capacidades que la Argentina perdió o redujo con el paso de los años. Sin embargo, el tamaño de las operaciones también abre interrogantes sobre su financiamiento, los costos de mantenimiento y las prioridades presupuestarias.
En el caso de los submarinos y las fragatas, la autorización para tomar deuda no equivale a una compra definitiva. Todavía deberán resolverse los proveedores, las condiciones de pago, el equipamiento de cada unidad y los plazos de entrega.
La decisión final sobre los submarinos será uno de los capítulos más importantes. No solo determinará qué tecnología utilizará la Armada durante las próximas décadas, sino también con qué socio internacional construirá una relación de largo plazo.
Mientras avanzan esas negociaciones, Milei apuesta a exhibir resultados concretos con la llegada de los F-16, los Black Hawk y los blindados Stryker. El desafío será transformar las adquisiciones en capacidades operativas sostenibles, con personal preparado, infraestructura adecuada y recursos suficientes para mantener el equipamiento en servicio.
















