El verdadero primer argentino nacido en las Islas Malvinas y el impacto que tiene en el reclamo de soberanía
La historia oficial siempre señaló a Malvina Vernet como la primera argentina nacida en las islas. Sin embargo, nuevos registros revelan que el primer nacimiento fue el de un niño. Un dato que reescribe el pasado y suma un nuevo matiz al reclamo de soberanía.

Durante décadas, el imaginario colectivo sostuvo que Malvina Vernet, hija del gobernador Luis Vernet, había sido la primera argentina nacida en las Islas Malvinas. Su nombre, incluso, inspiró la denominación actual del archipiélago. Sin embargo, la historia guarda un capítulo menos conocido, pero igual de trascendente: el primer argentino nacido en las Malvinas fue un afrodescendiente, hijo de una familia rioplatense que formaba parte de la sociedad plural que habitó las islas antes de la ocupación británica de 1833.
Ese dato, recuperado en los últimos años por historiadores y archivistas, no solo corrige un error de registro, sino que aporta una nueva capa de significado al debate histórico sobre la soberanía.

Un nacimiento olvidado en una comunidad diversa
A comienzos del siglo XIX, las Islas Malvinas estaban lejos de ser un territorio aislado. El asentamiento encabezado por Luis Vernet al servicio de las Provincias Unidas albergaba una sociedad heterogénea, integrada por gauchos, marineros, afrodescendientes, criollos, mujeres europeas y trabajadoras rioplatenses.
En ese contexto, el 10 de diciembre de 1829, nació el primer argentino documentado en las islas: un niño afrodescendiente a quien bautizaron Daniel, hijo de una familia que se había trasladado al archipiélago buscando trabajo y mejores oportunidades. Francisca, su madre, formó parte del primer asentamiento civil en Malvinas como esclava liberta. Su existencia está documentada en censos, listados de población y notas administrativas de la época.
Este dato, silencioso pero contundente, muestra que la primera infancia argentina en Malvinas no tuvo la tez blanca ni el apellido que tradicionalmente se asocia a los Vernet, sino una herencia afro que formó parte fundamental de la historia del Río de la Plata.

La confusión con Malvina Vernet: un mito que se instaló
El error histórico surgió por la visibilidad del apellido Vernet y por la fuerte impronta simbólica de la figura de su hija. Malvina Vernet nació en Puerto Soledad, sí, pero lo hizo después del niño afrodescendiente, y su nacimiento se volvió relevante porque su padre era la autoridad designada por Buenos Aires, su nombre inspiró una denominación nacional y su figura fue utilizada como emblema en el discurso soberano posterior.

En un contexto en el que la historia afro-rioplatense fue sistemáticamente invisibilizada, Malvina Vernet terminó ocupando un lugar central, mientras otros nombres, como el del primer recién nacido argentino en las islas, fueron desplazados al margen del relato oficial.
La recuperación de este dato obliga a repensar el modo en que construimos memoria histórica.
Por qué este hallazgo importa en el reclamo de soberanía
La cuestión Malvinas no se sustenta únicamente en argumentos jurídicos: también se basa en la demostración histórica de la presencia argentina previa a 1833.
Saber que el primer nacimiento argentino fue el de un niño afrodescendiente amplía la representación histórica y demuestra que la población argentina en las islas era más diversa, compleja y arraigada de lo que tradicionalmente se cuenta.
Además, refuerza la continuidad demográfica. Los nacimientos locales —sean de la familia Vernet o de los trabajadores afro-rioplatenses— ratifican que existía una comunidad estable, no solo una guarnición temporal.
Incorporar a la comunidad afro-rioplatense en el relato histórico fortalece la comprensión de la Argentina real que habitó el archipiélago y recupera la verdad como herramienta diplomática.

Un capítulo que vuelve al centro del debate
Desenterrar la historia del primer argentino nacido en Malvinas es un acto de justicia histórica. No se trata de restarle mérito a la familia Vernet —pieza clave en el reclamo soberano—, sino de completar el cuadro con todas las voces que formaron parte de aquella sociedad.
Recordar que el primer nacimiento argentino en las islas fue el de un niño afrodescendiente permite reconstruir un pasado más plural, más humano y más fiel a lo que realmente ocurrió.
Y, al hacerlo, fortalece el vínculo entre memoria y soberanía que todavía hoy define a la Argentina.


















