La primera pizza porteña: dónde nació y quién la vendió por primera vez en CABA
La historia de la pizza porteña comenzó mucho antes de las grandes pizzerías de la Avenida Corrientes: con inmigrantes genoveses que comenzaron a marcar el rumbo de una tradición que hoy es emblema de Buenos Aires.

Buenos Aires tiene miles de rituales propios, pero pocos tan profundos como el de la pizza. Su historia en la Ciudad no comenzó en un gran local de Avenida Corrientes, sino en las calles polvorientas y los hornos humildes de La Boca, a fines del siglo XIX. Allí, entre inmigrantes genoveses recién llegados, se amasó la primera versión porteña de la pizza. Y sí: se vendió mucho antes de que existiera la primera pizzería formal.

La Boca, cuna de la primera pizza porteña
La historia gastronómica registra que la primera pizza de Buenos Aires se elaboró en el barrio de La Boca, un verdadero enclave genovés donde los inmigrantes italianos replicaron —y adaptaron— sus recetas tradicionales al gusto local.
En 1882, el napolitano Nicola Vaccarezza cocinó en un horno de La Boca el que sería el antecedente directo del fainá porteño, acompañante inseparable de la pizza, lo que marca la temprana presencia de preparaciones italianas en la zona.
Pero no sería un horno el que daría inicio a la venta directa de pizza en la Ciudad, sino la calle misma.
El primer vendedor de pizza: un genovés y un “tacho” metálico
Mucho antes de que existieran pizzerías con salón, mozos y hornos abiertos a la vista, la primera pizza se vendió en plena calle, al paso, de forma ambulante.
El protagonista fue Ricardo Ravadero, un inmigrante genovés que se transformó en uno de los primeros vendedores callejeros de pizza en Buenos Aires. Montaba su preparación sobre caballetes de madera, donde colocaba un tacho metálico con tapa cónica, que mantenía las pizzas calientes mientras las ofrecía a los vecinos del barrio.

Ese formato simple y directo —una porción recién hecha, servida en la vereda— fue, literalmente, la primera manera en que los porteños compraron y comieron pizza en CABA.
La primera venta formal: la panadería Riachuelo
Poco después, en 1893, llegó desde Génova otro nombre clave: Agustín Banchero, quien abrió la panadería Riachuelo junto a su hijo Juan en la calle Olavarría, también en La Boca. Allí se vendieron las primeras versiones locales de pizza “de mostrador”, y más tarde surgió la fugazza con queso, una creación que se convertiría en emblema nacional.
Riachuelo no era aún una pizzería, pero sí fue el primer lugar fijo y conocido donde se comercializó pizza de manera estable en el territorio porteño.
Mucho antes de Pin Pun: la pizza porteña ya existía
Aunque la primera pizzería oficial de CABA según registros de APYCE data de 1927 —la histórica Pin Pun en Avenida Corrientes—, la venta de pizza llevaba más de 40 años circulando en las calles y panaderías de La Boca.

Para cuando Pin Pun abrió sus puertas, la receta, el hábito y la tradición ya estaban arraigados en la Ciudad, gracias a aquellos pioneros de fines del siglo XIX.
Así se vendió la primera pizza porteña
Si lo resumimos en una imagen, la primera pizza de Buenos Aires no nació en una pizzería, sino:
En las calles de La Boca, de la mano de un vendedor genovés con un tacho metálico (Ricardo Ravadero).
En la panadería Riachuelo, donde la familia Banchero comenzaría a vender sus primeras preparaciones ítalo-porteñas.
Ese fue el verdadero origen de la pizza porteña: humilde, callejera, inmigrante y profundamente ligada a la cultura barrial.

La huella que dejó en la Ciudad
Hoy, Buenos Aires es una de las capitales de la pizza en el mundo. Pero para entender su identidad pizzera, hay que mirar ese primer instante en que alguien —sin imaginarlo— vendió una porción caliente en la vereda de La Boca. Allí comenzó todo.


















