De calle colonial a corredor moderno: la avenida porteña donde ahora se estaciona a 45°
La Avenida Belgrano, una de las arterias históricas del centro porteño, vuelve a transformarse: la reciente implementación del estacionamiento a 45 grados suma 80 nuevos espacios y redefine el movimiento en una de las zonas comerciales más tradicionales. Entre mejoras en la circulación y un repunte en las ventas, comerciantes y vecinos viven un cambio que ya genera debate sobre el futuro del corredor urbano.

La Avenida Belgrano es una de las arterias más antiguas y emblemáticas de Buenos Aires. Su trazado actual, que atraviesa los barrios de Monserrat, Balvanera y Almagro, es el resultado de más de tres siglos de transformaciones urbanas. Sus orígenes se remontan al siglo XVIII, cuando la calle llevaba el nombre de Santo Domingo, denominación que mantuvo hasta 1774. Más adelante fue conocida como Piran, y finalmente adoptó su nombre actual en 1862 en homenaje al general Manuel Belgrano, creador de la bandera argentina.
Una calle con historia
Desde sus inicios fue una calle angosta del casco histórico, y recién en 1904 la Municipalidad proyectó su ensanche. Ese cambio recién se concretaría a fines de la década de 1930, dando lugar a la avenida moderna que hoy conocemos, con un perfil comercial y residencial que creció sin pausa con el paso de las décadas.

Este corredor urbano también concentra hitos patrimoniales: el Convento de Santo Domingo, donde descansan los restos del propio Belgrano; el histórico Teatro Colonial ubicado en su cruce con Paseo Colón; y antiguas edificaciones que reflejan distintos períodos arquitectónicos de la ciudad. Al mismo tiempo, la avenida recorrió diferentes etapas de transformación del entorno, desde su rol inicial como vía estratégica entre la ribera del Río de la Plata y el interior, hasta su consolidación como uno de los polos comerciales más activos del macrocentro porteño.
El estacionamiento a 45 grados
Pero si hay algo que distingue hoy a un tramo de Avenida Belgrano, es una medida reciente que está cambiando la dinámica de tránsito y el movimiento comercial de la zona: el estacionamiento a 45 grados, habilitado entre Avenida Jujuy y Avenida Entre Ríos durante los fines de semana y feriados. Esta modalidad, implementada por el Gobierno de la Ciudad, suma aproximadamente 80 nuevos espacios sobre la mano izquierda, con el objetivo de ordenar la circulación y facilitar el acceso a comercios, especialmente a las tradicionales mueblerías del corredor.
Se trata de una prueba piloto que apunta a mejorar la fluidez del tránsito en días de menor circulación, cuando las maniobras de estacionamiento paralelo suelen generar demoras, dobles filas y bloqueos momentáneos. El sistema, que exige estacionar “de culata”, busca reducir el tiempo de maniobra y mejorar la visibilidad al reincorporarse al flujo vehicular.

Los comerciantes aseguran que el cambio ya se siente. Algunos destacan un mayor movimiento de gente y un incremento palpable en las ventas de fin de semana. “El público tiene más libertad para llegar, caminar y recorrer los locales”, afirma Mauro, vendedor de una mueblería local, quien señala que este tramo de Belgrano se diferencia de otras avenidas donde el repunte no fue igual. Otros comerciantes coinciden en que el flujo de visitantes creció, incluso si el impacto en ventas no es lineal, algo que se observa con mayor intensidad en la zona de las mueblerías tradicionales.
Mientras tanto, el Gobierno porteño monitorea los resultados para evaluar si este esquema puede replicarse en otras áreas comerciales de la ciudad. Avenida Belgrano, con su historia centenaria y su rol clave en el tejido urbano porteño, vuelve a estar en el centro del debate: cómo equilibrar circulación, comercio y patrimonio en una ciudad en constante transformación.


















