Fundada en 1884, destaca por su arquitectura de estilo europeo
Fundada en 1884, destaca por su arquitectura de estilo europeo Foto: Instagram @vivamosba

En el corazón de Almagro, en la tradicional esquina de Rivadavia y Medrano, hay un espacio que no solo sobrevivió al paso del tiempo, sino que se consolidó como un verdadero símbolo de la identidad porteña: Las Violetas. Este histórico café, inaugurado en 1884, fue elegido recientemente por los porteños como el mejor de Buenos Aires en un ranking que evaluó arquitectura, atención y calidad de sus productos. El reconocimiento, impulsado por el Gobierno de la Ciudad, reunió 19.496 votos, de los cuales 3.706 fueron para Las Violetas, ubicándolo en el primer puesto y coronándolo como el Café Notable más querido de la Ciudad.

El anuncio se dio hace unos años en el marco del Festival FECA, el primer festival dedicado al café en Buenos Aires, impulsado por el programa BA Capital Gastronómica. Allí, el jefe de Gobierno porteño destacó no solo la belleza del local, sino también su vigencia cultural como punto de encuentro intergeneracional y escenario de actividades artísticas. FECA busca posicionar a Buenos Aires como capital gastronómica de Latinoamérica, resaltando el valor patrimonial de estos espacios que forman parte de la memoria colectiva.

Es uno de los Cafés Notables más emblemáticos de Buenos Aires Foto: Instagram @vivamosba

Pero ¿qué hace que Las Violetas siga siendo el favorito, incluso frente a competidores emblemáticos como Café Roma, Tortoni, Los 36 Billares, El Gato Negro, London City o La Biela, todos ellos también parte del patrimonio cultural porteño? La respuesta está en sus detalles: la boiserie restaurada, los vitrales franceses, el mármol italiano, los anales de bronce y el cielo raso estucado conforman un espacio que invita no solo a tomar un café, sino a vivir una experiencia sensorial y estética. Apenas uno ingresa al salón principal, el aire señorial transporta a otra época.

Visitas ilustres

La historia también juega a su favor. Por sus mesas pasaron figuras como Alfonsina Storni, quien solía sentarse a escribir en soledad, vecina del barrio y clienta fiel. A lo largo de sus 140 años, Las Violetas vivió momentos de esplendor y crisis, incluido un cierre inesperado en 1998 por problemas económicos. Sin embargo, el cariño popular lo devolvió a la vida con una esperada reapertura en 2001, reafirmando su relevancia para la comunidad.

Más allá de la arquitectura y la historia, está su propuesta gastronómica: las clásicas meriendas abundantes, que incluyen tortas, masas finas, sándwiches de miga y fosforitos, son un imán irresistible para quienes buscan una pausa dulce en medio del ritmo porteño. A la tarde, especialmente los fines de semana, la fila en la puerta confirma que este ritual continúa más vivo que nunca.

Fue declarada Patrimonio Cultural de la Ciudad Foto: Instagram @vivamosba

Las Violetas, un café con esencia porteña

Las Violetas no es solo un café: es un testimonio vivo del patrimonio porteño. Un refugio donde la historia convive con la vida cotidiana, donde turistas y habitués comparten el mismo asombro frente a su majestuosidad, y donde cada taza de café parece contener un fragmento de Buenos Aires.

Hoy, reafirmado por el voto de miles de vecinos, Las Violetas vuelve a recordarnos por qué es —y seguirá siendo— uno de los grandes orgullos de la Ciudad.