La avenida que lleva el nombre de un enemigo de San Martín
La avenida que lleva el nombre de un enemigo de San Martín Foto: Foto generada con IA

En el corazón de la Recoleta porteña, donde las fachadas señoriales evocan el esplendor de la Belle Époque y los hoteles de lujo conviven con embajadas, se extiende una de las arterias más elegantes de Buenos Aires: la Avenida Alvear. Su traza corta, de apenas siete cuadras, es sin embargo una de las más emblemáticas. Nació a fines del siglo XIX, cuando la élite argentina buscaba dar a la ciudad un perfil europeo, inspirado especialmente en París.

Pero detrás de ese nombre distinguido hay una historia cargada de tensiones políticas, ambiciones personales y decisiones que cambiaron el rumbo del país. Porque la avenida honra a Carlos María de Alvear, un personaje clave —y polémico— de los primeros años de la independencia.

Avenida Alvear Foto: Instagram @miranda.bosch

Un militar brillante… y conflictivo

Carlos María de Alvear nació en 1789 en Misiones, se formó militarmente en España y llegó al Río de la Plata hacia 1812, en plena efervescencia revolucionaria. Su ascenso fue meteórico: en poco tiempo se ganó la confianza de figuras influyentes y se convirtió en uno de los líderes de la Logia Lautaro.

Sin embargo, su ambición política desbordó incluso a quienes lo apoyaban. Rivalizó abiertamente con José de San Martín, con quien compartía orígenes y formación, pero no proyectos. Mientras San Martín soñaba con una independencia sólida y regional, Alvear buscaba concentrar poder en Buenos Aires y asumir un rol casi dictatorial en el Directorio.

La propuesta que marcó su destino

El episodio más controvertido de su carrera ocurrió en 1815. Ese año, como Director Supremo, Alvear envió una misión al Reino Unido para solicitar un “protectorado” británico sobre las Provincias Unidas del Río de la Plata. En términos simples: pretendía que el territorio se convirtiera en una especie de colonia británica, bajo la tutela de la potencia europea.

La maniobra, considerada por sus contemporáneos como una claudicación y un acto de desesperación política, buscaba obtener apoyo militar y económico externo ante la fragilidad interna del país. Pero el intento fracasó y provocó la caída inmediata de Alvear, que debió exiliarse.

San Martín y Alvear, una historia de rivalidad Foto: archivo

De enemigo acérrimo de San Martín a nombre de una avenida de lujo

La relación con San Martín terminó completamente quebrada. El Libertador lo consideraba una amenaza para la causa emancipadora y rechazó cualquier acercamiento político. Años después, aunque Alvear regresó al país y continuó su trayectoria diplomática, su figura quedó marcada por sus decisiones tempranas.

Paradójicamente, la Buenos Aires aristocrática de fines del siglo XIX —en la que su hijo, Torcuato de Alvear, sería un intendente clave en la modernización urbana— decidió inmortalizar su apellido en una de las avenidas más lujosas de la ciudad.

Fachada del Hotel Alvear Foto: Turismo Buenos Aires

Una avenida única

Hoy, la Avenida Alvear conserva su identidad refinada: el Palacio Duhau, el Hotel Alvear, la Nunciatura Apostólica y numerosos edificios históricos la convierten en un paseo obligado para turistas y locales. Es un símbolo de la ciudad… aunque su nombre recuerde a un personaje polémico, ambicioso y contradictorio, cuyo papel en la historia argentina aún despierta debates.