
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, confirmó la reanudación de los ataques contra instalaciones energéticas de Rusia, una decisión que representa un nuevo giro en el conflicto y deja sin efecto el entendimiento informal impulsado por su par estadounidense, Donald Trump, para frenar las ofensivas contra este tipo de infraestructura.
Durante una entrevista concedida al diario Financial Times en el marco de su visita al Reino Unido, el mandatario ucraniano anunció el fin de las restricciones que Kiev había aceptado inicialmente como parte de los esfuerzos diplomáticos para reducir las hostilidades.
“La prohibición se levanta. Se acabó”, adelantó Zelenski, al justificar la medida por la continuidad de los bombardeos rusos contra instalaciones esenciales para el suministro eléctrico de Ucrania.
La decisión se produce después de una nueva serie de ofensivas atribuidas a Moscú, que provocaron importantes interrupciones del servicio eléctrico y dejaron a cientos de miles de ciudadanos ucranianos sin energía.
Zelenski acusó a Rusia de incumplir el acuerdo impulsado por Donald Trump
El entendimiento promovido por Washington buscaba establecer una suspensión de los ataques contra infraestructuras energéticas de ambos países. Sin embargo, el Gobierno ucraniano sostiene que Rusia no respetó las condiciones de esa tregua informal, lo que llevó a Kiev a reconsiderar su posición.
Según explicó Zelenski, Ucrania había aceptado inicialmente la iniciativa estadounidense, pero las operaciones militares rusas continuaron afectando instalaciones civiles estratégicas.
En particular, el mandatario señaló que durante los últimos ataques con drones y misiles las fuerzas ucranianas no recibieron determinadas advertencias de inteligencia procedentes de Estados Unidos, una situación que incrementó su preocupación por la capacidad de respuesta del país.
En ese contexto, también denunció que Washington había condicionado el intercambio de información de inteligencia al cumplimiento de la suspensión de ataques contra instalaciones energéticas rusas.
Ucrania cuestionó las restricciones de Estados Unidos y los problemas con Starlink
Otro de los puntos centrales de las declaraciones de Zelenski estuvo relacionado con la reducción del respaldo estadounidense a las fuerzas armadas ucranianas, especialmente en materia de inteligencia y comunicaciones.
El presidente aseguró que Kiev había recibido advertencias sobre una posible interrupción del acceso a información estratégica si decidía incumplir el acuerdo sobre infraestructuras energéticas.
A estas dificultades se sumaron los problemas de conectividad con Starlink, el sistema de comunicaciones satelitales utilizado por las tropas ucranianas para coordinar distintas operaciones militares.

Zelenski puso en duda que las interrupciones respondieran exclusivamente a inconvenientes técnicos y planteó la posibilidad de que estuvieran vinculadas con decisiones políticas.
Por su parte, Elon Musk, propietario de SpaceX, la compañía responsable de Starlink, negó que su empresa hubiera provocado deliberadamente esas dificultades.
Pese al deterioro de las relaciones con Washington, el mandatario ucraniano dejó abierta la posibilidad de volver a suspender las ofensivas contra instalaciones energéticas rusas.
Para ello, planteó como condición que Estados Unidos incremente la asistencia defensiva, particularmente mediante la entrega de sistemas de defensa aérea e interceptores Patriot, considerados fundamentales para enfrentar los ataques con misiles.

La decisión de Trump sobre el petróleo ruso generó críticas entre los aliados europeos
Las declaraciones de Zelenski se conocieron en medio de nuevas controversias por la política de Washington hacia Moscú.
Según la información publicada por Financial Times, Trump dispuso el levantamiento de sanciones vinculadas con el petróleo ruso y anunció la adquisición de importantes volúmenes de diésel procedentes de ese país.
La medida despertó cuestionamientos debido a sus posibles consecuencias económicas y geopolíticas. En particular, podría representar una fuente adicional de ingresos para el Gobierno de Vladímir Putin, mientras Rusia mantiene su ofensiva militar sobre territorio ucraniano.
La decisión estadounidense también generó preocupación entre distintos aliados europeos y miembros de la OTAN, que consideran que una flexibilización de las restricciones económicas podría debilitar la presión internacional sobre Moscú.
Entre las voces críticas se encuentra la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien advirtió sobre los riesgos de modificar las sanciones en el actual escenario bélico.
La dirigente consideró que este tipo de decisiones podría contribuir a prolongar la guerra, en lugar de favorecer una salida negociada.
De esta manera, la reanudación de los ataques ucranianos contra la infraestructura energética rusa profundiza las tensiones diplomáticas y plantea nuevos interrogantes sobre el futuro de las negociaciones impulsadas por Estados Unidos para alcanzar un alto el fuego.













