Papa Leon XIV.
Papa Leon XIV. Foto: REUTERS

El documento eclesiástico inauguró un profundo debate sobre el rol de las nuevas tecnologías y el exintegrante del Consejo de la Magistratura bonaerense, Antonio Arcuri, respaldó la premisa inicial del texto papal: “El problema no es la inteligencia artificial, somos nosotros”. La encíclica pontificia planteó desde su arranque que las herramientas digitales carecen de neutralidad ideológica y el analista político recordó que cada algoritmo constituye en realidad una decisión humana que se disfraza de código.

La falta de un marco moral claro puede transformar a los sistemas avanzados en herramientas de opresión social y el propio Arcuri coincidió en la necesidad de exigir tres valores eternos como la dignidad, la justicia y la fraternidad: “Porque sin ellos, la tecnología más avanzada se convierte en la jaula más moderna”. El análisis del dirigente recupera los paralelismos históricos de la Iglesia, por lo que advirtió que los servidores de datos actuales conllevan el mismo peligro de explotación que las viejas chimeneas industriales.

El actual presidente de la Asociación Amigos del Museo Histórico 17 de Octubre de San Vicente afirmó que el texto del Papa León XIV no le teme al futuro, sino que exige sabiduría colectiva para que las máquinas mantengan un rol de subordinación ante las sociedades: “En cada época hay riesgo de un mundo inhumano”. La encíclica concluye con un fuerte interrogante sobre el sentido del progreso, de manera que el exministro provincial cerró su informe con una interpelación directa: “¿De qué sirve un mundo más inteligente si cada vez somos menos humanos?”.