
Cada vez son más frecuentes las jornadas de running que incluyen a las mascotas como compañeras de recorrido. Sin embargo, aunque la actividad física puede resultar beneficiosa para muchos perros, no todos están en condiciones de afrontar una carrera o una exigencia física prolongada. Especialistas advierten que, antes de anotarse en este tipo de eventos, es fundamental evaluar la salud y las características particulares de cada animal.
Las razas de perros que no deberían correr largas distancias, según una veterinaria
La veterinaria Silvina Muñiz (MP 5438) explicó que existen determinadas razas para las cuales este tipo de actividades no son recomendables. Entre ellas se encuentran los perros braquicéfalos, es decir, aquellos que tienen la nariz chata, como los bulldogs franceses, bulldogs ingleses y pugs.
Según la especialista, estos animales presentan limitaciones respiratorias que pueden complicarse durante esfuerzos intensos. “No pueden hacer un buen intercambio de oxígeno”, indicó Muñiz, durante una entrevista con Canal 26 en la DOGRUN 2026.

Por esa razón, participar en carreras o eventos de running puede representar una exigencia excesiva para su organismo, especialmente en días de altas temperaturas o humedad elevada.
Artrosis, dolores y embarazo: los problemas que podrían afectar a los perros al correr
La recomendación de evitar este tipo de competencias no se limita únicamente a ciertas razas. Muñiz remarcó que tampoco deberían participar perros que padezcan problemas de artrosis, trastornos de columna o cualquier afección que provoque dolor.
“Si hay dolor, no hay que correr”, resume el criterio que sostienen muchos profesionales al momento de evaluar la aptitud física de una mascota.

La advertencia también alcanza a las perras embarazadas, ya que el esfuerzo físico intenso puede afectar tanto a la madre como al desarrollo de las crías. En todos los casos, la consulta veterinaria previa es clave para determinar si el animal está en condiciones de realizar actividad deportiva.
La obesidad en perros, un riesgo silencioso que preocupa a los veterinarios
Otro de los puntos sobre los que hizo especial hincapié la profesional es el sobrepeso, una problemática cada vez más frecuente entre las mascotas que viven en entornos urbanos. “La obesidad es un factor muy peligroso a la hora de correr”, advirtió Muñiz.
La veterinaria destacó que existen tratamientos y planes de manejo específicos para ayudar a los perros a bajar de peso de manera saludable, ya que la obesidad no debe considerarse una condición normal ni inevitable. Además, puso el foco en la responsabilidad de los tutores en los hábitos alimenticios de sus mascotas.

“Lo interesante es que los perros no engordan solos: engordan porque nosotros les damos de comer. Entonces, hay que educar a los tutores y a las familias para que sepan cómo darles de comer y que la vida no sea un premio de comida, porque ellos comen y engordan mucho”, explicó. Para la especialista, la prevención pasa por generar conciencia sobre la alimentación adecuada y evitar asociar permanentemente el afecto o la recompensa con la comida.
En definitiva, el crecimiento de las actividades deportivas compartidas entre personas y mascotas representa una oportunidad para promover hábitos saludables, pero también plantea la necesidad de actuar con responsabilidad. Antes de participar en una carrera, los expertos recomiendan evaluar la condición física del perro y recordar que el bienestar del animal siempre debe estar por encima de cualquier objetivo deportivo.





















