
Las manchas blancas que se acumulan alrededor de las canillas suelen ser difíciles de eliminar con una limpieza común. Sin embargo, existe un método sencillo que permite remover el sarro y devolver el brillo sin dañar la superficie, siempre que se tomen ciertas precauciones.
El truco consiste en utilizar una mezcla de vinagre blanco y agua, que ayuda a desprender los depósitos minerales responsables de las marcas. Según explicó Jenny Smith, especialista en limpieza y propietaria de franquicias de Molly Maid, el vinagre actúa gracias a su acidez: “Cuando la solución ácida entra en contacto con los depósitos minerales, se produce una reacción química que descompone o afloja los residuos que no pudiste limpiar con otros productos”.
Cómo aplicar la mezcla de vinagre y agua para limpiar el sarro
El procedimiento recomendado es mezclar partes iguales de vinagre blanco y agua. Se puede aplicar la solución directamente sobre las manchas o humedecer un paño suave y apoyarlo sobre la zona afectada.

Es importante dejar actuar el producto entre 5 y 15 minutos, y como máximo 30 minutos si la acumulación es muy resistente. No hay que dejar que la mezcla se seque sobre la superficie.
Para limpiar las ranuras, se puede usar un cepillo de cerdas suaves, evitando frotar con fuerza para no dañar el acabado. Al finalizar, hay que enjuagar bien con agua y secar con un paño limpio.
Precauciones para no arruinar las canillas ni las mesadas
Antes de usar vinagre, conviene consultar las instrucciones del fabricante de la canilla. Si bien la mezcla es útil en algunos modelos cromados, los acabados especiales —como los dorados, de níquel o de bronce— pueden dañarse con productos ácidos.
Laura Ascher, especialista en limpieza natural y fundadora de Our Oily House, advirtió que el vinagre puede deteriorar el sellador protector de las superficies de piedra cercanas. Por eso, es fundamental evitar que la mezcla toque mesadas de ese material.
También se recomienda no usar esponjas abrasivas ni limpiadores agresivos, ya que pueden rayar o deteriorar el acabado de la canilla.
El secreto para que el sarro no vuelva a aparecer
Una vez limpia la canilla, el paso clave es secar bien la superficie para evitar que se formen nuevas marcas. Ascher explicó que el agua que queda sobre el metal es la que inicia el proceso de acumulación de sarro.
Mantener una rutina de limpieza suave y secado después de cada uso ayuda a conservar el brillo y evita tener que recurrir a métodos más intensivos.
















