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¿Se puede ser electricista siendo daltónico? La curiosidad detrás de una profesión donde los colores son clave

El daltonismo puede representar un desafío en distintas profesiones y en el caso de los electricistas, la identificación de los colores de los cables es fundamental para trabajar de manera segura.

¿Se puede ser daltónico y ejercer como electricista?
¿Se puede ser daltónico y ejercer como electricista? Foto: Freepik
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A simple vista, una instalación eléctrica puede parecer un conjunto de cables de distintos colores. Sin embargo, para un electricista, cada tonalidad cumple una función fundamental: permite identificar los conductores y reconocer su papel dentro del circuito. El problema aparece cuando una persona tiene dificultades para diferenciar ciertos colores, en especial los rojos y los verdes, que son justamente los tonos que el código argentino usa para distinguir una fase del cable a tierra.

En Argentina, la reglamentación de la Asociación Electrotécnica Argentina (AEA 90364) asigna el castaño, el negro y el rojo a las fases, el celeste al neutro y el bicolor verde-amarillo al conductor de protección, conocido como cable a tierra. Un error al identificar un conductor puede provocar conexiones incorrectas, daños en los equipos, descargas eléctricas o incendios. Por eso, el daltonismo plantea un desafío particular en esta profesión, aunque no todas las personas daltónicas tienen las mismas dificultades.

Electricidad
Los cuidados que hay que tener con la profesión de electricista. Foto: Unsplash

¿Un electricista daltónico puede trabajar sin problemas?

La respuesta depende del tipo y del grado de alteración. El daltonismo afecta a cerca del 8% de los varones y al 0,5% de las mujeres, según estimaciones internacionales que cita Francisco Ceballos, oftalmólogo del Hospital Universitario Austral. La diferencia tiene un origen genético: los genes de los pigmentos visuales del rojo y del verde se encuentran en el cromosoma X.

La forma más frecuente es la deuteranomalía o deuteranopía, que altera la distinción entre rojo y verde. Le siguen la protanomalía y la protanopía, con menor sensibilidad al rojo, y en mucha menor medida la tritanomalía y la tritanopía, que afectan los azules y los amarillos. Según Ceballos, la gran mayoría de las personas con daltonismo ve en colores, pero le cuesta distinguir determinados tonos entre sí. Hay cuadros leves que pasan años inadvertidos y formas severas en las que un eje de colores directamente no se distingue.

En consecuencia, una persona puede estar en condiciones de realizar determinadas tareas, mientras que otras actividades, especialmente las que involucran instalaciones industriales o de alta tensión, pueden exigir evaluaciones visuales más estrictas.

En otros países, tampoco existe una prohibición general. Energy Safe Victoria, el regulador eléctrico del estado australiano de Victoria, indica en su guía para trabajadores que un electricista puede desempeñarse de forma segura con cierto grado de daltonismo, siempre que los riesgos se identifiquen y se gestionen.

Algunas empresas e instituciones de formación solicitan pruebas de visión cromática, como el test de Ishihara, que utiliza láminas con puntos de colores. Para precisar el tipo y la intensidad de la alteración se usa el test de Farnsworth-Munsell, en el que el paciente ordena fichas de tonos graduales.

Electricista, plomero, plomeria. Foto: Freepik

Multímetros, etiquetas y otros recursos que ayudan a identificar los cables

Aunque los colores son una referencia importante, no deberían ser el único criterio para reconocer los conductores eléctricos. En instalaciones antiguas o mal ejecutadas, el color de un cable puede no coincidir con su función, por lo que la verificación con instrumentos es una práctica recomendada para cualquier electricista. Entre los recursos disponibles se encuentran:

  • Multímetros y comprobadores eléctricos: permiten verificar la presencia o ausencia de tensión en un conductor antes de intervenir.
  • Etiquetas y señalización: marcas con letras o números, como L1, L2, L3, N y PE, que no dependen de la percepción del color.
  • Buena iluminación: facilita la inspección visual, aunque no corrige la alteración cromática. Energy Safe Victoria la incluye entre los ajustes recomendados, junto con las cartas de colores y la comparación con conductores ya identificados.
  • Procedimientos de seguridad: permiten verificar la instalación y comprobar las condiciones de trabajo antes de intervenir.

También existen anteojos con filtros ópticos que aumentan el contraste entre los colores que la persona suele confundir. Según Ceballos, suelen dar mejores resultados en las formas leves o moderadas de deuteranomalía y protanomalía, pero no modifican el funcionamiento del ojo ni hacen que alguien deje de ser daltónico.

El caso más extremo: cuando se perciben los colores de manera muy limitada

El impacto del daltonismo puede variar considerablemente. La acromatopsia, un trastorno hereditario en el que los conos de la retina no funcionan, hace que la persona vea en escala de grises. Afecta a entre 1 de cada 30.000 y 1 de cada 50.000 personas, según la Clínica Universidad de Navarra, y suele acompañarse de baja agudeza visual y sensibilidad extrema a la luz. Por eso representa un escenario muy diferente al de las formas más comunes de daltonismo.

Tampoco toda alteración de la visión cromática es hereditaria. Ceballos advierte que cataratas, glaucoma, degeneración macular, retinopatía diabética, problemas del nervio óptico y algunos medicamentos pueden modificar la percepción de los colores en adultos que antes veían con normalidad. Es un dato a tener en cuenta en un oficio que depende de esa capacidad.

Electricista
El oficio del electricista exige tener muy buena vista. Foto: Unsplash

En una profesión en la que los códigos cromáticos ayudan a identificar componentes, estas diferencias resultan determinantes para evaluar qué tareas son seguras para cada trabajador.

En Argentina, la reglamentación de la AEA regula cómo deben ejecutarse las instalaciones y los registros de instaladores, como el del Consejo Profesional de Ingeniería Mecánica y Electricista (COPIME), que exige formación y matrícula.

En esos marcos, no figura una prohibición específica para personas daltónicas y los requisitos pueden variar según la institución educativa, el empleador, la especialidad y las responsabilidades del puesto. La clave pasa por determinar si la persona puede identificar los componentes y realizar las tareas de manera segura, sin poner en riesgo su integridad ni la de los demás.

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