
Guardar salsa de tomate en recipientes de plástico suele dejar una marca naranja difícil de sacar, incluso después de lavarlos con detergente. El problema se debe a los pigmentos del tomate, como el licopeno, que se adhieren al material y resisten el lavado común.
Para resolver este inconveniente, la especialista en limpieza Becky Rapinchuk, creadora de Clean Mama, recomendó un método sencillo y efectivo: preparar una pasta con bicarbonato de sodio, agua y detergente para platos. Esta mezcla ayuda a desprender las manchas sin dañar el plástico.
Paso a paso: cómo sacar las manchas naranjas de los recipientes de plástico
El procedimiento requiere pocos ingredientes:
- 2 cucharadas de bicarbonato de sodio
- 1 cucharadita de agua
- ¼ de cucharadita de detergente para platos
Primero, hay que mezclar el bicarbonato, el agua y el detergente dentro del recipiente hasta formar una pasta. Luego, se distribuye la preparación sobre las zonas manchadas y se frota suavemente con una esponja no abrasiva.

Es importante dejar actuar la mezcla durante al menos 15 minutos. Después, se vuelve a frotar con cuidado y se enjuaga bien. Si la mancha persiste, se puede repetir el procedimiento. Esta técnica también sirve para las tapas, siempre que el material lo permita.
Los expertos recomiendan evitar esponjas metálicas o elementos que puedan rayar el plástico, ya que pueden dañar el recipiente.
Consejos para evitar que los tuppers se manchen con salsa de tomate
Para reducir la aparición de manchas, conviene dejar que la comida se enfríe antes de guardarla y evitar recalentar salsas de tomate en recipientes plásticos, salvo que el fabricante indique que son aptos para ese uso.
Otra alternativa es optar por recipientes de vidrio, que no se tiñen con facilidad. Si, después de limpiar, la mancha naranja sigue presente, no siempre significa que el recipiente esté sucio: puede tratarse de una coloración residual del material.
















